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Tras 18 meses de negociaciones secretas que sostuvieron funcionarios estadounidenses  con el gobierno cubano,  el presidente de Estados Unidos, Barack Obama y el de Cuba, Raúl  Castro, sellaron un acuerdo en una conferencia telefónica entre ellos para restablecer las relaciones diplomáticas que por más de cinco décadas habían permanecido congeladas entre ambos países.

Canadá sirvió como  el principal país anfitrión de los encuentros y la intervención delpapa Francisco fue clave para este trato.

Los presidentes Obama y Raúl Castro acordaron en una llamada telefónica poner de lado décadas de hostilidad para establecer una nueva relación entre Estados Unidos y la isla.

“Estamos poniendo fin a una relación obsoleta que por décadas ha obstaculizado el avance de nuestros intereses y, a cambio, empezaremos a normalizar las relaciones entre ambos países”, dijo Obama en un mensaje televisado.

“Ni el pueblo norteamericano, ni los cubanos están bien servidos por una rígida políticaque tiene sus raíces en  acontecimientos que tuvieron lugar antes de que la mayoría de nosotros hubiésemos  nacido”, dijo Obama para luego citar cómo hace casi dos décadas, EEUU reestableció  relaciones con Vietnam, país con el que peleó una  guerra que se cobró más estadounidenses que cualquier confrontación de la Guerra Fría.

Raúl  Castro se dirigió a los cubanos al mismo tiempo que Obama a los estadounidenses. Lo hizo sin introducción alguna para anunciar que habló con Obama.

“Hemos logrado avanzar en la solución de algunos temas de interés para ambas naciones”, dijo Castro. “Esta decisión del Presidente Obama merece el respecto y el reconocimiento de nuestra gente”

Sin embargo, Castro aclaró: “esto no significa que  el principal asunto esté resuelto. El bloqueo, que causa el mayor daño humano y económico a nuestro país debe cesar”.

En su discurso Obama indicó haber instruido al Secertario de Estado, John Kerry para comenzar “de inmediato las discusiones con Cuba para reestablecer las relaciones diplomáticas” que han estado cortadas desde 1961.

 Obama enfatizó que Estados Unidos establecerá una embajada en la Havana y que funcionarios de alto rango visitarán Cuba.

La primera muestra de la nueva relación fue la liberación del contratista estadounidensesAlan P. Gross, detenido en Cuba bajo cargos de espionaje, como un “gesto humanitario”.

Gross llegó esta mañana acompañado de su esposa  Judy y tres miembros del Congreso a la Base  Andrews Air Force, en las afueras de  Washington, donde los recibio el  Secretario de Estado, John Kerry; mientras tanto, el gobierno estadounidense enviaba de nuevo a casa a tres espías cubanos que había mantenido en prisión desde 2001.

Cuba liberará también a otros 53 detenidos por razones políticas.

Para sus críticos por las medidas con relación a Cuba, Obama tuvo también un mensaje: “permítanme decir que respeto su pasión y comparto su compromiso con la libertad y la democracia. La cuestión es cómo mantenemos ese compromiso. no creo que podamos seguir haciendo lo mismo durante otras cinco décadas y esperar resultados diferentes”.

El senador Marco Rubio, un republicano de Florida, hijo de inmigrantes cubanos, quien se perfila como uno de los aspirantes a la presidencia de EEUU en 2016, denunció la nueva política calificándola como “una concesión para una tiranía” y una muestra de que la Administración Obama “ignora totalmente la manera como realmente funciona el mundo”.

Según Rubio, la nueva política esta basada en una ilusión y una mentira, que más que comercio y acceso a financiamiento y productos, se trasladará a una política liberal para los cubanos.

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