México. – Las armas en México asesinan a los periodistas que ponen nombre y apellido a la violencia. En el estado de Veracruz ya son 11 los comunicadores muertos desde 2010. El último, el director del periódico “La Unión” de Medellín de Bravo, José Moisés Sánchez, quien fue localizado el fin de semana entre la maleza de un terreno baldío.

Sánchez había apuntado que el alcalde de ese municipio, Óscar Cruz, permitía la venta de droga, los secuestros y asesinatos. La mirilla que puso con su pluma se le volteó con balazos al periodista, según informó el gobierno de Veracruz, que pidió el desafuero del presidente municipal para poder procesarlo por este asesinato.

La procuraduría de justicia estatal tomó el caso desde que el pasado 2 de enero un comando armado ingresó hasta el dormitorio de Sánchez para sacarlo a punta de pistola junto con su cámara de fotos, computadora y teléfono celular.

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En los últimos días, agentes ministeriales detuvieron 30 policías y ex polícias municipales para interrogarlos y obtener confesiones de los presuntos asesinos, según informó ayer el procurador Luis Ángel Bravo.

El ex policía intermunicipal Noé Rodríguez confesó “frente a su abogado” que el alcalde fue el autor intelectual y que él junto con la escolta del munícipe y otros cinco pillos a quienes sólo conoce por sus apodos de “El Harry”, “El Chelo”, “El Piolín”, “El Moi” y “El Olmos” fueron los ejecutores.

José Moisés Sánchez alternaba sus tareas de comunicador con un trabajo de taxista y con acciones de protesta por la inseguridad, por lo que formó un grupo de “autodefensa” en su colonia.

En su cuenta de la red social Facebook escribió poco antes de su muerte que, mientras el alcalde se paseaba “protegido por una unidad de la Marina Armada de México”, un comerciante y su hijo eran asesinados.

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