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Hay sectores que quieren una política de frontera abierta  (RD) (raccoonknows.com)El jurista Juan Manuel Rosario expone la cruda realidad que vive actualmente la República Dominicana, producto de la sentencia del Tribunal Constitucional (TC), que fija criterios sobre la nacionalidad.

El académico, quien fuera asesor del Congreso para la elaboración de la Ley 285-04 sobre Migración, hizo una propuesta del Reglamento de aplicación de la Ley de Migración, y participó en la redacción del borrador del Plan Nacional de Regularización para extranjeros ilegales, critica que sectores pretendan una política migratoria de frontera abierta.

P:¿Qué opina sobre la reacción nacional e internacional de la sentencia del TC?

R: Es muy claro que hay sectores nacionales e internacionales que tienen la firme determinación de que la República Dominicana tenga una política migratoria de frontera abierta.

Esos sectores han hecho todo lo posible por manipular la opinión pública nacional e internacional para proyectar la imagen de que la sentencia 168-13 implica una catástrofe humana contra supuestos dominicanos descendientes de haitianos. La punta de lanza, desde mi punto de vista, para vender esa imagen nacional e internacional está compuesta por personas y organizaciones no gubernamentales radicadas en el país que tienen como función magnificar el imaginario impacto desastroso de la referida sentencia.

Para tratar de justificar su discurso de desinformación han propagado la cifra de que la sentencia desnacionalizaría a 210 mil personas, dicen algunos, y otros hablan hasta de 500 mil, algo totalmente absurdo; y han vendido esa imagen, tanto aquí, como en el plano internacional.

El otro soporte de sus argumentos es el de la irretroactividad de las leyes, alegando que la sentencia es retroactiva; desconociendo con ello, primero que una sentencia no es una ley; segundo, que la sentencia no despoja a nadie de la nacionalidad, porque sólo se puede hablar de despojo cuando se quita algo que se posee; y tercero, ellos tienen un criterio artesano de lo que es la continuidad constitucional, desconocen, inclusive los “constitucionalistas”, el concepto de continuidad de la Constitución: la Constitución es una sola, con diversas modificaciones.

Por ejemplo, la Constitución dominicana ha tenido múltiples revisiones y modificaciones, y por sólo citar algunos ejemplos, me referiré a las siguientes revisiones y modificaciones: del 1907, 1908, 1924, 1927, 1929, 1934, 1942, 1947, 1955, 1959, 1960, 1961, 1963, 1966, 1994, 2002 y 2010. Es la misma Constitución con diversas reformas, o sea cuando se habla de ir al 1929 no se refiere a ir a otra Constitución, sino que se está actuando sobre la misma Constitución, pero sobre un texto que está desde el año 1929; la reforma del 2010 es una más de las tantas que ha recibido la Constitución dominicana, por tanto es impropio hablar de retroactividad, porque no se está poniendo a actuar una Constitución contra otra, sino solamente interpretando un concepto viejo dentro de la misma.

P:¿Como experto piensa que sectores pudieran estar forzando crear una minoría de influencia haitiana con fines de decidir la hegemonía del país en el futuro?

R: Eso es posible; esa puede ser una variable de la estrategia; pero entiendo que detrás de todo, lo que hay son concepciones que reflejan una visión muy errada de cómo solucionar la problemática haitiana; hay sectores que tienen la firme convicción de que la problemática del vecino país se resuelve creando un único Estado, fusionando ambas naciones, donde coexistan dos culturas dentro de un Estado; es una idea equivocada que podría crear, si se presiona la situación, una de las peores crisis en América, porque intentar imponerle a los 9 millones de dominicanos una salida de ese tipo, sería propiciar una anarquía sin precedentes en el Caribe, que podría incluso serle muy costoso a los sectores que sin ningún tacto histórico-social han incentivado algo que es totalmente absurdo.

Se quiere presionar de manera irracional a la República Dominicana; dice la encuesta de la ONE sobre inmigrantes, que en el país hay más de 458 mil extranjeros de nacionalidad haitiana y que, increíblemente, del 2005 hasta el 2012, han entrado más de 300 mil; eso es una cantidad, que aunque muy conservadora para algunos, es extraordinaria para un país. Brasil es una gran nación, sin embargo cuando había recibido solo 2,500 haitianos comenzó a tomar medidas drásticas en sus fronteras para evitar el flujo hacia su territorio, sin embargo, nosotros, con un pequeño territorio, una economía incapaz de absorber una población tan numerosa, ha recibido en 7 años más de 300 mil procedentes del vecino país.

Lo inteligente es que la comunidad internacional aúne esfuerzos para hacer funcionar al Estado haitiano; estimulando inversión, explorando potencial económico, haciendo que se articule un efectivo funcionamiento de la estructura del gobierno; no es desbaratando ese Estado que se resuelve la situación haitiana; sino poniéndolo a funcionar.

P:¿Cómo terminará toda esta corriente que sitúa al país en el campo internacional como xenófobo, anti haitiano, segregacionista y “despojador de nacionalidad”?

La República Dominicana tiene que prepararse para una gran batalla diplomática para defender sus derechos como Estado soberano; es obligatorio, no se puede posponer la gran tarea de trabajar intensamente en la preparación de un eficiente cuerpo diplomático cuya función sea la de ser una maquinaria, compuesto de verdaderos y recios profesionales, de defensa y promoción de los derechos del Estado dominicano. Es necesario crear una cultura diplomática diferente; el país no puede darse el lujo ya de tener diplomáticos carentes de saber que su papel es la de defender el Estado; es necesario implementar una rigurosa selección de personas que vayan a formar parte del servicio exterior, cuya cardinal condición debe y deberá ser la fidelidad a los intereses del Estado. A veces tenemos diplomáticos que no se sabe a quién representan, si a la República Dominicana, o si al Estado donde están asignados; en ocasiones parecen abogados de organismos internacionales más que defensores de los intereses del país, ese tipo de diplomáticos tiene que ser excluido.

P: ¿Cómo valora las medidas anunciadas por el Consejo Nacional de Migración?

R: Son muy correctas, al acatar la sentencia del Tribunal Constitucional en torno a la nacionalidad, refleja el respeto a la independencia de los poderes y esto debe ser saludado. Es de vital importancia la decisión de ya darle vida a la creación del Instituto Nacional de Migración, pues deberá tener a su servicio los mejores sociólogos, economistas, internacionalistas, abogados especializados en las áreas de los aspectos migratorios y las relaciones internacionales, para mantener bien asesoradas a las autoridades que se envuelven en la aplicación de política migratoria.

Sobre el Plan Nacional de Regularización, es de suma importancia el anuncio de su puesta en ejecución. Permitirá regularizar la situación de los extranjeros ilegales, tal como manda el artículo 151 de la Ley de Migración 285-04; se normalizaría la dinámica migratoria de la República Dominicana, algo que es muy saludable.

P: ¿Qué le falta o qué le ha faltado al país para contrarrestar el ambiente que ha tenido que afrontar, en una especie de todos contra uno?

R: Lo que se está haciendo actualmente de poner el orden en materia de legislación y en el aspecto institucional para la aplicación de una correcta y efectiva política migratoria, así como para garantizar una clara definición jurídica de la nacionalidad dominicana, es un aspecto importantísimo de lo que se debe hacer y lo que se está haciendo para fortalecer al país de la sistemática agresión e irrespeto a sus derechos soberanos. Pero la República Dominicana precisa con urgencia de un cuerpo diplomático súper especializado y efectivo que defienda con decisión firme los intereses de la República Dominicana y enfrente a los detractores del Estado Dominicano en la arena internacional.

(FUENTE EL LISTIN DIARIO)