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Nicholas DellaventuraNicholas Dellaventura, un adolescente de 15 años de Nueva York fallece tras sufrir un golpe de calordespués de que su entrenador de fútbol americano le obligara a seguir jugando a pesar de que el joven abandonara el campo alegando sentirse mal.

Ahora, la familia de Nicholas piden explicaciones de la muerte, y aseguran que murió por la imprudencia del entrenador, quien forzó al joven de seguir el fuerte ritmo que había impuesto durante el entrenamiento.

Uno de los familiares del adolescente aseguró al periódico «Fox.news» que el entrenador realizaba unos ejercicios excesivamente duros para los entrenamientos y les exigía demasiado.

«Estos niños estaban sin aliento. Nicholas se había salido de la cancha porque no podía continuar y le forzaron a volver y terminar el entreno», afirma el familiar.

Dellaventura pudo terminar finalmente los 90 minutos del entrenamiento hasta que el entrenador y compañeros de equipos vieron que le costaba respirar con normalidad.

«Le dimos los primeros auxilios y llamamos a los servicios médicos para que lo llevaran al hospital. Mientras esperabamos a la ambulancia, Nicholas permaneció consciente e incluso nos hablaba», dice Fran Davies, portavoz del colegio, al «New York Post».

Horas más tarde el joven fallecería en el Hospital Universitario de Staten Island a causa de un golpe de calor.

Demanda de 10 millones de dólares
«Ellos no llamaron de inmediato al 911. Además, no supieron administrar los primeros auxilios adecuados cuando Nicholas se empezaba a encontrar mal. Hay cosas elementales que podrían haber hecho que cualquier persona con algún tipo de formación rudimentaria habría sabido», comenta DeSimone Dellaventura, padre del adolescente de 15 años al «New York Post»

Por otra parte, en defensa del entrenador, Salvatore Ferraioli, su abogado añadió que «su madre lo mandó a entrenar sabiendo que tenía fiebre».

Salvatore Ferraioli ya tuvo problemas con el instituto cuando se vió implicado en una red de apuestas.

La familia de Dellaventura ha presentado una demanda de 10 millones de dólares contra la escuela y el entrenador por negligencia.