NYPD cambia las prácticas del stop-and-frisk

Parecerse a un sospechoso, actuar con nerviosismo, congregarse en un área de alto índice delictivo, o simplemente ser un joven hispano o afroamericano ya no será justificación suficiente para que oficiales de policía detengan a un civil.

Un memorando emitido por el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) refleja una serie de cambios en la contestada política de prevención del delito denominada stop-and-frisk (detención y cacheo).

El Comisionado de NYPD Bill Bratton envió el martes las nuevas reglas a todos los comandos de la policía para que instruyan a los oficiales sobre las nuevas prácticas, que entrarán en vigor de inmediato. El cambio es una respuesta al fallo emitido en 2013 por la juez federal Shira Scheindlin, que consideró que el stop-and-frisk era ilegal porque sistemáticamente se enfocaba en las minorías y era una práctica discriminatoria que violaba los derechos civiles de los neoyorquinos.

El presidente de la Asociación de Policías Hispanos del NYPD Dennis González dijo que aunque entienden los nuevos reglamentos del departamento y los van a acatar, lo último que necesitan los oficiales a la hora de realizar su trabajo en las calles es tener más dudas sobre cómo actuar.  

“En ninguna parte de nuestros procedimientos hay un paso que le indique a los policías que estén seguros ‘en dudar de sus acciones’ porque pueden perder su empleo o ser demandados, cuando en realidad lo que hacen es proteger”, dijo González.

La decisión legal contra el stop-and-frisk en 2013 fue apelada por la Ciudad el año siguiente, aunque luego las autoridades retiraron la apelación y comenzaron un proceso para hacer cambios a la práctica policial de acuerdo a lo instruido por la corte federal.

Cifras de la discriminación

En 2014 la Policía hizo un total de 46,235 detenciones y cacheos. El 82% (38,051) de los detenidos eran inocentes. El 55% (25,777) eran afroamericanos, el 29% (12,662) latinos, y sólo el 12% (5,536) eran de raza blanca, de acuerdo con datos reportados por la misma Uniformada y que fueron recopilados por la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU).

Para el Centro de Derechos Constitucionales, las nuevas reglas son sólo el primer paso para que el NYPD entienda que la manera en que ha conducido esa práctica en la última década tiene que cambiar. 

“Serán nuevas formas de monitorear (a los policías) y estar seguros de que no están quebrantando la ley y hacerlos responsables cuando lo hacen”, dijo Darius Charney, abogado principal del Centro de Derechos Constitucionales.

Las nuevas restricciones llegan en un momento en que se realiza una restructuración del NYPD, incluyendo nuevos entrenamientos para los oficiales actuales y los reclutas recién ingresados.

“Estamos hablando de un departamento de policía que tiene una gran influencia en cómo han cambiado las prácticas en el sistema de policías norteamericano durante las últimas dos décadas”, añadió Charney. “Si podemos hacerlo funcionar en Nueva York entonces servirá como modelo a otros estados y el mundo”.

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