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Como bien lo indica su nombre, el cáncer de ovario es una enfermedad que ataca a las gónadas femeninas. En sus primeras fases, cuando todavía es curable, esta afección suele pasar desapercibida. En este sentido, sus síntomas más evidentes se manifiestan cuando la enfermedad ya se ha extendido a la pelvis y el abdomen.

Síntomas

Como acabamos de mencionar, los síntomas más claros se presentan cuando el cáncer está avanzado y es más difícil de tratar. Estos son:

hinchazón abdominal,
pérdida de peso,
malestar en la zona pélvica,
cambios en los hábitos intestinales, como constipación,
necesidad frecuente de orinar.

Factores de riesgos

Hay ciertos factores que incrementan los riesgos de desarrollar cáncer de ovario. Algunos de los más importantes son:

Edad. Las mujeres entre 50 y 60 años son más propensas a sufrir esta enfermedad.
Edad de la primera y última menstruación. Las mujeres que menstruaron por primera vez antes de los 12 años y experimentaron la menopausia antes de los 52 son más vulnerables al cáncer de ovario.
Imposibilidad de quedar embarazada.
Tratamientos de fertilidad.
Fumar.

Tratamiento

El tratamiento más frecuente es la cirugía. Si el cáncer se encuentra en una etapa avanzada, en la operación se remueven los dos ovarios, el útero, los nódulos linfáticos cercanos y una parte de la grasa abdominal. Si, por el contrario, la afección se detecta en una etapa más temprana, la cirugía puede suponer tan solo la remoción de un ovario y su correspondiente trompa de Falopio. Esta intervención, a diferencia de la anterior, preserva la capacidad de tener hijos. Luego de la operación, el tratamiento continúa con sesiones de quimioterapia para matar las células cancerígenas que sobrevivieron a la intervención.

Fuente: Imujer