Es normal aguantar las ganas de orinar cuando estamos fuera de casa, vamos al cine o asistimos a eventos deportivos. Sin embargo, cuando las ganas se retienen de forma periódica, es posible que se generen problemas graves, como la cistitis. Aquí te hablaremos más sobre ello.

Capacidad de la vejiga

La vejiga puede almacenar hasta unos 600 mililitros de orina, y en circunstancias extraordinarias, se puede dilatar hasta acumular una cantidad de 2 litros o más. De hecho, durante el tiempo en el que el cuerpo está en descanso, se retiene una mayor cantidad de orina, de acuerdo al diario Información.

Sin embargo, las ganas de orinar aparece cuando se alcanzan los 250 a 350 mililitros de orina en la vejiga. Para aguantar ganas de orinar, el líquido es retenido por la acción que ejercen el esfínter y detrusor. Estos músculos, en esencia, se regulan de manera inconsciente.

A medida que el líquido comienza a acumularse, ya el cuerpo es consciente de que debe hacer un esfuerzo adicional para aguantar. La retención, si se hace muy seguido, puede crear serios problemas de salud.

Consecuencias de aguantar las ganas de orinar

Debido a que la orina contiene algunas sustancias que son ácidas y también partículas de amoníaco, aunque en bajas concentraciones, estas pueden perjudicar las paredes de la vejiga e incluso el tracto urinario.

La inflamación de dichas paredes, combinado con la acumulación de los microbios, produce la cistitis, que puede surgir con infección o sin infección. Esta genera necesidad de ir al baño con más frecuencia, la orina puede contener sangre y también se puede experimentar dolor. La inflamación puede producir incluso fiebre.

Otras enfermedades

Retener las ganas de orinar puede causar reflujo urinario, esto es, que la orina se regresa hacia los riñones. Si bien esta afección no es muy frecuente y es producida por otros problemas de salud, la situación se podría complicar al aguantar las ganas de orinar.

El ensanchamiento de la vejiga, por otro lado, puede ser un problema serio al perder la sensibilidad y por lo tanto, la capacidad de sincronizar las idas al baño en el momento preciso. Por eso, al sufrir algunas de estas dolencias, lo más conveniente es acudir a un especialista.

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