¿Quieres ser feliz? Sigue estos infalibles pasos

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Independientemente de que hagamos cosas buenas en nuestra vida, hay tiempos en los que la ansiedad y la depresión se apodera de nosotros, sin la oportunidad de poder ver más allá de los problemas.

Por esta razón, es indispensable tener algunas estrategias para saber como encarar los contratiempos que puedan surgir en el día a día, evitando que generen efectos negativos sobre la salud.

Es por eso que la revista TIME compartió recientemente ocho consejos para sentirse más pleno, basados en hallazgos científicos que promueven un pensamiento positivo como vehículo para alcanzar la felicidad.

Existe una vida más allá de las redes sociales. Explórala

Una infinidad de estudios comprueban que plataformas como Facebook e Instagram afectan la salud mental y física. Cuanto más tiempo pasas navegando por las distintas redes sociales, mayor será el riesgo de desarrollar síntomas ligados a la ansiedad.

El hecho de estar comparando constantemente la vida propia con la de personas online, ya sean amigos reales o completos desconocidos, está generando que los jóvenes de hoy se sientan más deprimidos que los de generaciones anteriores, al no poder aparentemente alcanzar el ideal de éxito y realización que influencers y otros proyectan en redes; aunque en la mayoría de los casos esto tenga poco sustento en la vida real.

Expertos aseguran que limitar la exposición a una sola plataforma puede colaborar significativamente a reducir los efectos negativos de las nuevas tecnologías. Un estudio publicado el año pasado asegura que aquellos que deciden abandonar Facebook, demostraron grandes avances en los niveles de satisfacción a nivel personal y emociones positivas transcurrida sólo una semana.

Utiliza el dinero para comprarte tiempo libre. Inviértelo en ti.

Independientemente de que sobre todo en Occidente se nos ha intentado convencer de que el éxito financiero nos hará sentir más plenos y conformes con nuestra vida, ha quedado comprobado que, a pesar de que nadie busca tener que atravesar aprietos a nivel de bolsillo, el vil metal no nos hará necesariamente más felices.

Lo que si puede hacer es comprarnos tiempo, algo que muchos aseguran es más valioso que el dinero o los bienes materiales mismos. Un estudio publicado por la Academia Nacional de Ciencias que involucró a más de 6 mil personas de distintos continentes, encontró que el simple hecho de ordenar comida a domicilio o mandar a lavar la ropa fuera de casa puede hacernos sentir más satisfechos con nuestra propia vida.

Independientemente del nivel socioeconómico de los participantes, todos demostraron sentirse más felices cuando contaban con más tiempo disponible para hacer lo que realmente disfrutan, al no tener que dedicarse a tareas como cocinar o podar el césped. La clave al parecer está en delegar lo que no disfrutamos hacer, siempre dentro de nuestras posibilidades.

Abraza todo el rango de emociones positivas. La felicidad no es todo.

Más allá de que el artículo se basa en alcanzar un estado de plenitud apalancado en el trabajo personal en pos de la felicidad, existen una infinidad de sensaciones que podemos explotar para alcanzar dicho objetivo.

Emociones positivas como el entusiasmo, orgullo, la alegría o el simple hecho de sentirse entretenido por algo puede ayudar a mantenernos saludables gracias a los efectos favorables de las “buenas vibras” sobre el organismo.

Estudios han demostrado que quienes se esfuerzan por priorizar una visión positiva de la vida evidencian menores niveles de marcadores de inflamación en sangre, lo que se traduce directamente en una disminución del riesgo de padecer diabetes o enfermedades coronarias. Los expertos recomiendan identificar y categorizar las emociones positivas para poder “recurrir” a ellas de manera más sencilla cuando las necesitemos.

No dejes que el rencor y el resentimiento ganen. Aprende a perdonar.

Es más fácil decirlo que llevarlo a la práctica, pero todos sabemos que perdonar siempre será mejor que acumular durante días, semanas o hasta años todo el estrés y la carga a nivel espiritual que puede llegar a generar acumular rencor contra algo o alguien.

Distintos estudios han demostrado que quienes mayores niveles de ansiedad y estrés experimentan durante el transcurso de sus vidas, mayor riesgo correrán de tener efectos negativos sobre su salud mental y física. Pero también descubrieron que quienes hacían uso del don del perdón, eliminaban por completo esa peligrosa conexión entre el resentimiento y su bienestar.

Terapeutas aseguran que cualquiera puede aprender a perdonar y que técnicas como la meditación o rezar pueden ser un buen comienzo en la dirección correcta hacia la felicidad.

Planifica unas vacaciones imperfectas y espontáneas. Desconéctate.

La presión por alcanzar el éxito y el miedo a ser vistos como holgazanes al tomar unos días de vacaciones – cuando tus colegas no lo hacen – puede tener graves efectos en la salud y por ende, hacernos sentir menos felices. Pero no hace falta ningún estudio para hacernos entender que saber tomar tiempo para nosotros y olvidarnos al menos por un rato de nuestras obligaciones, no es sólo un derecho sino algo indispensable.

Pero es fundamental saber cómo planificar una escapada para que el estrés de los vuelos o la incertidumbre que pueda generar visitar un destino inexplorado no terminen empeorando la situación y las vacaciones se conviertan en una nueva fuente de preocupación.

A pesar de que es imposible planificarlo todo y que es muy probable de que muchas cosas no salgan como deseamos cuando nos encontramos de viaje, lo importante es saber identificar cuándo queremos pasar tiempo solos – si viajamos en pareja o en familia – y a la vez intentar realizar actividades que produzcan satisfacción a nivel personal al no seguir estrictamente un itinerario que sólo satisfaga al resto del grupo.

Conéctate con la naturaleza. Así estés en el medio de la jungla urbana.

El contacto con el mundo fuera de la oficina o el living de tu casa puede hacer que te sientas instantáneamente mejor, sobre todo si lo combinas con un estilo de vida activo. A diferencia de lo que muchos piensan, no hace falta escaparse a un destino paradisíaco a miles de kilómetros de distancia para sentir un beneficio a nivel de salud mental.

Según los estudios consultados por TIME, cualquier contacto directo con un parque urbano, plaza o espacio verde puede tener un efecto positivo. Inclusive aquellos que cuenten con una mascota en su vida, sentirán que el simple hecho de pasear al aire libre junto a ellos por unos minutos los hará sentirse más felices.

Con el paso del tiempo, mantén a tus amigos tan cerca como tu familia.

La ciencia demuestra que conservar amistades profundas a lo largo de la vida ayuda a mantener una buena salud y mayor sensación de felicidad. A medida que las personas envejecen esto resulta todavía más importante, dado que a diferencia de los lazos de sangre, uno elige con quienes compartir una amistad.

Será central tener una red de apoyo que pueda acompañarnos tanto en los buenos momentos, como en los no tan buenos. La importancia de las amistades será directamente proporcional con el aumento de la edad de las personas, a pesar de que muchos asumen que el hecho de madurar y formar una familia propia obligan a ir cortando dichos lazos.

Hacer el bien nos hará bien. Sobre todo si es de forma inesperada.

Ayudar a un familiar o amigo hará que nos sintamos mejor. Hacerlo por un desconocido, aunque este nunca se entere de nuestra existencia, también. Los actos espontáneos de bondad beneficiarán en mayor medida a quien los lleva adelante que al beneficiario mismo.

A pesar de que muchos se empeñan en demostrar lo contrario, el ser humano está “cableado” para dar, ya que nos caracterizamos por ser una especie cooperativa y existen mecanismos internos que promueven dicho comportamiento, independientemente de la crianza o historias de vida personales.

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Cómo evitar la ansiedad

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La ansiedad se está convirtiendo en un grave problema de la sociedad actual, ya que cada año existen más casos de personas con este trastorno que les afecta no solo a nivel de su estado mental, sino también físicamente, ya que no les deja actuar con tranquilidad, duermen menos y por lo tanto su cuerpo se encuentra resentido y falto de energías. La ansiedad se suele decir que es la antesala a la depresión, la cual puede ocasionar problemas aún mayores, por eso para que consigas erradicarla te hemos preparado unos consejos para que sepas cómo evitar la ansiedad, volviendo a disfrutar de tu vida plenamente.

¿Cómo se lucha contra la ansiedad?

Algo muy común que ocurre cuando tenemos este trastorno es que evitamos decir que la tenemos o simplemente la negamos y vivimos con esa sensación interna que nos paraliza y nos anula. Lo primero que la persona debe hacer es aceptarla y saber qué es lo que se tiene, una vez que se sabe, es más fácil ponerle fin, aunque hacen falta otra serie de pasos para que el cuerpo y sobre todo la mente se acostumbre y la elimine por sí sola.

Si una persona cree que tiene ansiedad, pero no hace nada por remediarlo, tendrá dos problemas iniciales, el primero que este trastorno seguirá creciendo en su interior, y lo segundo que no podrá solucionarlo.

Otro punto importante que debes recordar es que no vayas con prisas, pues como se suele decir, estas son malas. Cuando una persona sufre una enfermedad o tiene uno de estos trastornos, es común escuchárseles decir que quieren que todo se solucione de la noche a la mañana. Todo proceso tanto mental como físico requiere una progresión, es algo escalonado y nunca ocurre de un día para el otro. A la hora de hacer nuestras labores diarias también tenemos que tener nuestro tiempo, ir con tranquilidad y sin estrés, ya que este suele ser un compañero de la ansiedad, por lo que debemos de evitarlo a toda costa. Organízate bien, distribuye los planes que tienes para ese día y ve realizándolos poco a poco en un orden que te ayude a hacerlo todo como tú quieres, sin prisas, pero sin pausa.

La regla de los 2 minutos

Cuando se vive estresado, lo normal es que cuando estás haciendo una actividad o tarea, estás pensando en las otras que tienes que hacer y que te quedan pendiente. Hay una regla de oro que muchos psicólogos utilizan con sus pacientes que es la denominada regla de los 2 minutos. En esta norma lo que se busca es que la persona vaya eliminando tareas rápidamente por lo que su mente deja de pensar en ellas para centrarse en lo que está haciendo. Es decir, si es posible hacer una de las tareas que se está pensando y que está anulando a la persona en tan solo dos minutos, se recomienda que se haga y que acto seguido se vuelva al trabajo o actividad que se estaba haciendo. Si lo que tienes en mente tarda mucho más tiempo del necesario o es imposible hacerla en ese instante, lo que debes hacer es organizarla y planear el momento para hacerla con el fin de estructurar tu cabeza y que nada te agobie.

Otro de los grandes problemas de la ansiedad es que no deja tiempo para el descanso o para la desconexión. La persona que lo sufre debe entre sus actividades y sus tareas programadas hacer un hueco de una hora para su ocio y tiempo libre. En este tiempo tan solo debe realizar una actividad que le apetezca, ya sea leer, ver la tele, salir a tomar un café, etc. Como recomendación siempre es aconsejable hacer algo diferente de lo que se hace a diario. Una actividad que también te ayudará es practicar deporte. El ejercicio físico se ha comprobado que te ayuda a bajar los niveles de ansiedad y una persona que lo practica vive mejor en todos los aspectos.

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Le enseñamos a controlar la ansiedad en tiempos difíciles

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La ansiedad es una sensación normal que experimentamos las personas alguna vez en momentos de peligro o preocupación, la cual nos sirve para poder reaccionar mejor en momentos difíciles. Sin embargo, cuando una persona se encuentra ansiosa con cierta frecuencia sin que parezca haber razón para ello, o cuando esa persona se tensa en exceso, entonces la ansiedad se convierte en un problema que produce sensaciones desagradables.

Como la ansiedad es una reacción normal, el objetivo no es hacer que desaparezca, sino aprender a controlarla y reducirla a niveles manejables y adaptativos.

¿Qué sentimos al tener ansiedad?

Cuando una persona tiene ansiedad se produce una excitación en su sistema nervioso, originándose una serie de síntomas. Los más comunes son:

* Tensión en el cuello, hombros y espalda.
* Dificultades de respiración, visión nublada, sofoco.
* Taquicardia, opresión en el pecho.
* Sensación de nudo en el estómago, nauseas.
* Sudoración, temblor, hormigueo en las manos.
* Inestabilidad, temblor, entumecimiento en las piernas.

¿Qué hacemos al tener ansiedad?

Algunas personas, para tratar de reducir la tensión desagradable que sienten cuando están ansiosas, suelen comer, fumar o beber en exceso. De momento, esto les alivia, pero a largo plazo la situación se puede complicar. De hecho, el café, abusar del alcohol y del tabaco au-mentan la tendencia a sentir ansiedad.

Otras personas, en cambio, tienden a evitar las situaciones que les producen ansiedad. De momento, esa estrategia funciona. Pero, a largo plazo, las cosas pueden ir a peor. Evitar situaciones puede convertirse en un hábito perjudicial. Cuanto más se evita hacer frente a una situación desagradable, más fuerte se hace ésta y más débil se encuentra ante ella la persona, que va perdiendo confianza en sí misma. Así, los problemas no sólo no disminuyen, sino que van en aumento.

¿Qué pensamos al tener ansiedad?

Cuando una persona está con ansiedad, tiende a exagerar sus problemas, a preocuparse en exceso antes de que ocurran, a esperar lo peor y a decirse a sí misma que, cuando lleguen esos momentos difíciles, no será capaz de hacerles frente.

Por otra parte, al notar los síntomas propios de la ansiedad, tenderá a pensar que está físicamente enferma y que algo terrible le va a ocurrir. Este pensamiento no hará sino aumentar esos síntomas. Es más; antes de que ocurran algunas de esas situaciones, dará por supuesto que se va a poner nerviosa, lo que, efectivamente, le pondrá más nerviosa. Son círculos viciosos que se van estableciendo en torno a la ansiedad.

¿Qué causa la ansiedad?

No es sencillo responder a esta pregunta. Hay muchas causas y varían de unas personas a otras.

Unas personas tienen problemas con la ansiedad porque tienen tendencia a reaccionar exageradamente ante las dificultades.

Otras se vuelven ansiosas como consecuencia de un acontecimiento especialmente desagradable.

En otros casos, la aparición de un problema importante o la acumulación de pequeños problemas causa la ansiedad.

En ocasiones, la ansiedad aparece justo cuando se han resuelto una serie de problemas y, por tanto, era de esperar que esa persona se encontrase mejor.

Los modos de desarrollar un trastorno de ansiedad son, pues, muy variados. Por esto, es importante reflexionar para descubrir la causa que ha podido producir la ansiedad y poder así hacer frente a los problemas de un modo más eficaz.

¿Qué mantiene la ansiedad?

Una vez que la ansiedad aparece, tiende a mantenerse, incluso si parece que ya no hay causa aparente para ello. Esto es debido a que se ha adquirido el hábito de preocuparse, de esperar dificultades y de evitar situaciones difíciles. Físicamente, el cuerpo se ha habituado a estar tenso y a reaccionar con ansiedad en todo tipo de situaciones.

La ansiedad crea un círculo vicioso: como los síntomas son desagradables, la persona se vuelve más sensible a cualquier alteración física, se preocupa continuamente de que le pueda pasar algo (de que le dé un ataque cardíaco, pierda el control…), lo que le hace estar más ansiosa. Y así su sintomatología se agudiza.

¿Cómo se maneja?

A muchas personas con síntomas de ansiedad les pueden ayudar algunas medidas básicas.

Lo primero de todo es impedir que la ansiedad siga creciendo. Para ello, la persona ansiosa tendrá que ir haciendo algunos cambios en su estilo de vida. Por eso,

Haga algo de ejercicio físico (ir a pasear, natación…).

Decida qué cosas hay que hacer necesariamente y qué cosas se pueden aplazar para otra ocasión. No intente hacer todo a la vez.

Encuentre tiempo para usted (tomarse un baño agradable, visitar a una persona amiga o tomar un café con alguien conocido).

Póngase objetivos realistas, que sepa que puede llegar a conseguir.

Obsérvese y aprenda qué le suele ocurrir cuando empieza a sentir ansiedad. Eso le servirá para controlar la ansiedad. El control es más fácil si se hace apenas se noten los prímeros síntomas.

Intente hacer algo para cambiar la situación si descubre que algún acontecimiento está haciendo crecer su ansiedad.

¿Cómo hacer para relajarse?

En primer lugar, adopte la postura más cómoda que le sea posible; túmbese cómodamente en un sitio donde no le molesten. Afloje la ropa apretada y quítese todo lo que le pudiera molestar (relojes, zapatos, etc.)

En cada ejercicio, tense el músculo durante unos 10 segundos, notando la tensión. Después, suelte la tensión durante unos 15 segundos, permitiendo que los músculos se relajen. Aprecie la diferencia entre tener el músculo tenso y tenerlo relajado (sensación mucho más agradable). Una vez destensado un grupo muscular, no vuelva a tensarlo.

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Estas son las claves para controlar la ansiedad

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La ansiedad es una sensación normal que experimentamos las personas alguna vez en momentos de peligro o preocupación. La ansiedad nos sirve para poder reaccionar mejor en momentos difíciles.

Sin un mínimo de activación un estudiante no estudiaría para sus exámenes; o en una situación peligrosa con el coche no reaccionaríamos rápidamente, haciéndolo lo mejor que sabemos.

Sin embargo, cuando una persona se encuentra ansiosa con cierta frecuencia sin que parezca haber razón para ello, o cuando esa persona se tensa en exceso, entonces la ansiedad se convierte en un problema que produce sensaciones desagradables.

Como la ansiedad es una reacción normal, el objetivo no es hacer que desaparezca, sino aprender a controlarla y reducirla a niveles manejables y adaptativos.

Cuando una persona tiene ansiedad se produce una excitación en su sistema nervioso, originándose una serie de síntomas. Los más comunes son:

* Tensión en el cuello, hombros y espalda.
* Dificultades de respiración, visión nublada, sofoco.
* Taquicardia, opresión en el pecho.
* Sensación de nudo en el estómago, nauseas.
* Sudoración, temblor, hormigueo en las manos.
* Inestabilidad, temblor, entumecimiento en las piernas.

Algunas personas, para tratar de reducir la tensión desagradable que sienten cuando están ansiosas, suelen comer, fumar o beber en exceso. De momento, esto les alivia, pero a largo plazo la situación se puede complicar. De hecho, el café, abusar del alcohol y del tabaco au-mentan la tendencia a sentir ansiedad.

Otras personas, en cambio, tienden a evitar las situaciones que les producen ansiedad. De momento, esa estrategia funciona. Pero, a largo plazo, las cosas pueden ir a peor. Evitar situaciones puede convertirse en un hábito perjudicial. Cuanto más se evita hacer frente a una situación desagradable, más fuerte se hace ésta y más débil se encuentra ante ella la persona, que va perdiendo confianza en sí misma. Así, los problemas no sólo no disminuyen, sino que van en aumento.

Cuando una persona está con ansiedad, tiende a exagerar sus problemas, a preocuparse en exceso antes de que ocurran, a esperar lo peor y a decirse a sí misma que, cuando lleguen esos momentos difíciles, no será capaz de hacerles frente.

Por otra parte, al notar los síntomas propios de la ansiedad, tenderá a pensar que está físicamente enferma y que algo terrible le va a ocurrir. Este pensamiento no hará sino aumentar esos síntomas. Es más; antes de que ocurran algunas de esas situaciones, dará por supuesto que se va a poner nerviosa, lo que, efectivamente, le pondrá más nerviosa. Son círculos viciosos que se van estableciendo en torno a la ansiedad.

¿Qué causa la ansiedad?

No es sencillo responder a esta pregunta. Hay muchas causas y varían de unas personas a otras.

* Unas personas tienen problemas con la ansiedad porque tienen tendencia a reaccionar exageradamente ante las dificultades.
* Otras se vuelven ansiosas como consecuencia de un acontecimiento especialmente desagradable.
* En otros casos, la aparición de un problema importante o la acumulación de pequeños problemas causa la ansiedad.
* En ocasiones, la ansiedad aparece justo cuando se han resuelto una serie de problemas y, por tanto, era de esperar que esa persona se encontrase mejor.

Los modos de desarrollar un trastorno de ansiedad son, pues, muy variados. Por esto, es importante reflexionar para descubrir la causa que ha podido producir la ansiedad y poder así hacer frente a los problemas de un modo más eficaz.

Una vez que la ansiedad aparece, tiende a mantenerse, incluso si parece que ya no hay causa aparente para ello. Esto es debido a que se ha adquirido el hábito de preocuparse, de esperar dificultades y de evitar situaciones difíciles. Físicamente, el cuerpo se ha habituado a estar tenso y a reaccionar con ansiedad en todo tipo de situaciones.

La ansiedad crea un círculo vicioso: como los síntomas son desagradables, la persona se vuelve más sensible a cualquier alteración física, se preocupa continuamente de que le pueda pasar algo (de que le dé un ataque cardíaco, pierda el control…), lo que le hace estar más ansiosa. Y así su sintomatología se agudiza.

Lo primero que hay que saber es que la ansiedad no produce lesiones en el corazón ni locura. Aunque la ansiedad pueda llegar a ser muy desagradable, no puede causar problemas físicos ni dañar la mente.

Sin embargo, la ansiedad sí puede traer consigo sentimientos de infelicidad, depresión, irritabilidad, alteraciones de sueño, desavenencias en las relaciones de pareja, consumo de tóxicos, etc. Por ello, es muy importante aprender a manejarla.

A muchas personas con síntomas de ansiedad les pueden ayudar algunas medidas básicas.

Lo primero de todo es impedir que la ansiedad siga creciendo. Para ello, la persona ansiosa tendrá que ir haciendo algunos cambios en su estilo de vida. Por eso,

* Haga algo de ejercicio físico (ir a pasear, natación…).
* Decida qué cosas hay que hacer necesariamente y qué cosas se pueden aplazar para otra ocasión. No intente hacer todo a la vez.
* Encuentre tiempo para usted (tomarse un baño agradable, visitar a una persona amiga o tomar un café con alguien conocido).
* Póngase objetivos realistas, que sepa que puede llegar a conseguir.
* Obsérvese y aprenda qué le suele ocurrir cuando empieza a sentir ansiedad. Eso le servirá para controlar la ansiedad. El control es más fácil si se hace apenas se noten los prímeros síntomas.
* Intente hacer algo para cambiar la situación si descubre que algún acontecimiento está haciendo crecer su ansiedad.

¿Cómo hacer para relajarse?

En primer lugar, adopte la postura más cómoda que le sea posible; túmbese cómodamente en un sitio donde no le molesten. Afloje la ropa apretada y quítese todo lo que le pudiera molestar (relojes, zapatos, etc.)

En cada ejercicio, tense el músculo durante unos 10 segundos, notando la tensión. Después, suelte la tensión durante unos 15 segundos, permitiendo que los músculos se relajen. Aprecie la diferencia entre tener el músculo tenso y tenerlo relajado (sensación mucho más agradable). Una vez destensado un grupo muscular, no vuelva a tensarlo.

Empiece tomando aire profundamente y echándolo lentamente.

* Manos
Cierre los puños fuertemente; relájelos.
Extienda los dedos; relájelos.

* Bíceps y tríceps

Tense los bíceps (las bolas de los brazos); relájelos.
Tense los tríceps (empujando los brazos hacia abajo); relájelos.

* Hombros
Échelos hacia atrás; relájelos.
Empújelos hacia delante; relájelos.

* Cuello
Échelo hacia la derecha; relájelo.
Échelo hacia la izquierda; relájelo.
Lleve la cabeza hacia adelante hasta que la barbilla se apoye en el pecho; relájela.

* Cara
Hay muchos músculos en la cara, pero concéntrese únicamente en los ojos y en las mandíbulas.
Abra los ojos y la boca tanto como sea posible, hasta que la frente se arrugue.
Cierre los ojos tan fuertemente como sea posible y apriete las mandíbulas; relájelos.

* Respiración
Haga una aspiración tan profunda como sea posible manteniendo el aire en los pulmones; expulse el aire.
Expulse todo el aire hasta que los pulmones se vacíen; coja aire y respire normalmente.

* Espalda
Descansando los hombros contra el suelo, impulse el tronco hacia adelante con el fin de arquear toda la espalda; relájelo.

* Estómago
Métalo tanto como sea posible, como si fuera a tocar la espina dorsal; relájelo.
Sáquelo hacia afuera, poniéndolo duro; relájelo.

* Pantorrillas y pies
Doble los pies hasta que los dedos apunten hacia la cabeza; relájelos.
Doble los pies en dirección opuesta; relájelos.

Tras estos ejercicios, piense en una situación agradable, en la que esté muy a gusto. Imagínese bien la situación con sus sonidos, olores… y disfrútela tanto como lo desee.

Conclusiones

Los problemas de ansiedad son muy habituales. Usted puede aprender a manejarlos.

* Los síntomas de ansiedad no son dañinos, a pesar de lo severos que sean.
* Si puede, trate de descubrir las causas de la ansiedad y actúe sobre ellas.
* Aprenda a calmarse y pensar más claramente. Controle sus preocupaciones irracionales.
* Es muy útil hacer un plan para afrontar situaciones difíciles que está tratando de evitar.
* Practique los ejercicios de relajación. Respire despacio.
* No huya de las situaciones, espere a que el miedo ceda.
* Recuerde que ser perseverante es uno de los principales trucos para superar la ansiedad.

Kim Kardashian revela que sufre de ansiedad

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Hace poco nos enteramos que Kendall Jenner sufre de parálisis del sueño y ansiedad; pero la modelo no es la única en su familia que está lidiando con este tipo de problemas, ya que Kim Kardashian reveló que también sufre de ansiedad en el más reciente episodio de Keeping Up with the Kardashians.

Según le explicó a su amigo Jonathan Cheban en el episodio, en su caso la ansiedad es más intensa cuando maneja, algo que según indicó le preocupa, ya que nunca había experimentado algo similar.

“Pienso en ello todo el tiempo y me vuelve loca”, indicó la estrella de la telerrealidad a una terapista a la que acudió junto a Kendall para tratar de resolver el problema. “Solo quiero que pase mi ansiedad y vivir la vida. Nunca tuve ansiedad antes y quiero recuperar mi vida”, explicó.

Con el fin de ponerle fin a su ansiedad, Kim aceptó dar un paseo en auto con la terapista, quien le dio algunas técnicas para ayudarla con sus miedos. Aunque las técnicas ayudaron a la esposa deKanye West, según indicó al final del episodio, la ansiedad es un problema con el que se tiene que batallar constantemente.

“Mucha gente vive con ello y es porque no hay cura para la ansiedad y tienes que tomar control de lo que sientes”, sentenció.

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Soluciones prácticas a los problemas de ansiedad

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La ansiedad es un problema común en una gran cantidad de personas en nuestra sociedad, porque hemos pasado de un estilo de vida tranquilo, a un estilo de vida muy estresante. Hoy, hablamos de soluciones prácticas para los problemas de ansiedad.

Acabar con la ansiedad en general

Lo primero que hay que mencionar es que, puesto que la ansiedad suele tener su origen en problemas como el estrés, es conveniente adoptar un estilo de vida más relajado, sin tantos sobresaltos, y que permita a la mente estar más tranquila.

Es evidente que no siempre se puede optar por esto, ya que, en algunos casos, las obligaciones sociales, familiares o laborales implican ese grado de estrés, que acaba generando la ansiedad que ahora tienes.

Sin embargo, debes tener en cuenta que lo más importante, por encima de todo lo demás, es tu salud. En este sentido, si notas que el ritmo al que estás viviendo está afectándote en lo emocional, en lo físico o en lo mental, deberías replantearte tu estilo de vida.

Para ello, lo primero que deberías hacer es dejar de contar con tantas obligaciones. No todo el mundo es capaz de hacerse cargo de la misma cantidad de obligaciones, y no debes sobrecargarte solo porque otra persona sea capaz de soportarlas.

Por otro lado, si no puedes cortar con esas obligaciones, lo más conveniente será que seas capaz de sacar algunos minutos al día para distraer la mente. No sabes cuánto pueden ayudarte 30 minutos de relajación al día, por mucho estrés que vivas en las otras 23 horas y media.

Acabar con la ansiedad concreta

Ahora bien, puede que tu estrés no se deba a un estilo de vida estresante en general, sino que tengas un problema concreto, que es acuciante, y que te está atacando los nervios, generándote esa ansiedad.

En esos casos, la única opción viable, es acabar con dicho problema. Recuerda que todos los problemas tienen solución, y, sobre todo, recuerda ese proverbio que reza: “No te preocupes por nada: Si tu problema tiene solución, debes resolverlo, no preocuparte. Y si no lo tiene, de nada te sirve la preocupación”.

Es decir, debes ponerte a trabajar por resolver el problema. Y si no crees que el problema pueda resolverse, entonceslo mejor es que te olvides de él y dejes de preocuparte, porque no tiene sentido hacerlo.

Soy consciente de que esto puede implicar enfrentarse a un problema que te da miedo. Pero, en ese caso, tu ansiedad proviene del miedo que te da enfrentarte a la situación en cuestión, por lo que, si no lo enfrentas, no podrás resolver la ansiedad.

En cualquier caso, como hemos mencionado, si tu ansiedad se debe a un problema concreto, debes resolver dicho problema concreto u olvidarte de él. Es tu decisión cuál de los dos caminos seguir, dependiendo de cuál sea más reconfortante y sencillo de llevar a cabo.

Verás cómo, tomes la decisión que tomes, habrás dado un paso más en el proceso de solución. 

Consejos para solucionar la ansiedad

Por último, vamos a señalar algunos de los consejos prácticos para resolver la ansiedad de TerapiaDeParejaWeb.com (sobre todo cuando son del primer tipo, es decir, la ansiedad general, ya que la solución a los del segundo tipo, depende de cuál sea el problema concreto que tienes):

1. Meditación: No por tópico deja de ser cierto y útil. Como ya hemos comentado, unos cuantos minutos al día de dejar la mente en blanco y alejar los problemas, pueden ser de lo más reconfortantes. Y, para lograr esto, una de las formas más sencillas es con la meditación… ¡Y no hace falta que salgas de casa para ello!

2. Ejercicio: Otra de las grandes opciones para alejar la ansiedad, es el ejercicio. El ejercicio no solo te permitirá dejar la mente en blanco como la meditación, sino que, además, te ayudará a liberar endorfinas, que calmarán el cerebro y lo relajarán. No es casual que la mayoría de altos ejecutivos realicen deporte varias veces por semana.

3. Contacto con la naturaleza: El contacto con la naturaleza también puede ser una muy buena forma de alejar los problemas de ansiedad. La naturaleza, por lo general, tiende a relajar a las personas. Si a eso le sumamos que las ciudades son estresantes, tenemos como resultado que, salir una vez a la semana al campo, puede ser de gran ayuda. Además, puedes mezclar este punto con el anterior para un mejor resultado.

4. Semana sabática: Quizá tu mayor problema es que estás demasiado hastiado por llevar mucho tiempo con todas las obligaciones sin poder descansar de ellas ni un solo minuto. En esos casos, es probable que la mejor opción sea tomarse una semana sabática y, tras ella, retomar todos esos asuntos con la intensidad de siempre.

5. Charlar con alguien: Por último, también tienes la opción de charlar con alguien. Parte del estilo de vida relajado que había en el pasado, se debe a que la gente hablaba con el párroco de la iglesia en el confesionario. Hoy esto no se estila, pero seguro que hay camareros que están dispuestos a escuchar tus problemas. Y después de contarlos, te sentirás mejor.

Como ves, existen multitud de soluciones prácticas para los problemas de ansiedad, y solo hay que entender cuál es la raíz de nuestra ansiedad para ponerse a trabajar en acabar con ella. ¡Atrévete y vive menos estresado!

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Cómo tratar un ataque de ansiedad

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Cómo tratar un ataque de ansiedad puede resultarte de mucha utilidad, dependiendo de la intensidad con que se lo padezca. Hay diferentes niveles, pero realmente es necesario tratar estos episodios de ansiedad cuando interfieren con tu calidad de vida. Lo principal es acudir a un especialista de la salud mental, pero algunos consejos nunca vienen mal.

Por qué tenemos ansiedad

La ansiedad es un estado en el que el cuerpo reacciona, debido a que percibe una amenaza o circunstancia que puede conllevar peligro. Cuando la ansiedad que se siente deja de estar entre los parámetros normales y no nos permite que nuestro día a día se desarrolle con normalidad, es cuando debemos prestarle atención.

Síntomas de sufrir un trastorno de ansiedad

Sentirse siempre nervioso
No poder desempeñar con tranquilidad tareas habituales como trabajar, estudiar, etc.
Tienes muchos miedos infundados
Sientes miedo de que algo malo ocurra si las cosas no se realizan de determinada forma
Has comenzado a evitar algunas situaciones para no entrar en ansiedad
Tienes de forma frecuente pánico y palpitaciones
Temes todo el tiempo por lo que pueda sucederte

Como decía antes, hay diferentes grados en los que se puede sufrir un ataque de ansiedad pero a pesar de ello, todos tienen como base el componente del miedo.

Este padecimiento también conlleva signos fisicos

Sudoración
Malestar estomacal o mareos
Taquicardia
Deseo de orinar con frecuencia o diarrea
Dificultad respiratoria
Temblores y espasmos
Tensión muscular
Dolores de cabeza
Fatiga
Insomnio

Cuando se presenta un ataque de ansiedad…

Los ataques de ansiedad ocurren de un momento para otro y pueden o no tener motivos para hacerlo. Por lo general, a los 10 minutos de haber comenzado se presenta su pico más alto en cuanto a intensidad se refiere, luego desciende y puede llegar a demorar cerca de media hora hasta desaparecer por completo.

Como tratar un ataque de ansiedad

En primer lugar, cuando se es consciente de que se sufre de ellos, es necesario cambiar de hábitos.
No consumir bebidas estimulantes
Abandonar hábitos nocivos
Buscar un equilibrio en el modo de vida
Mantenerse alejado de situaciones estresantes
Practicar meditación o técnicas de relajación
Procura dormir la cantidad de horas que tu cuerpo necesita
Buscar ayuda profesional
En algunos casos, se combina la toma de medicación con terapia, la cual puede ser cognitivo-conductual o la terapia de exposición; por lo general, no se extienden más allá de unas 20 sesiones. Se basa en determinar cuál es la causa que provoca el estado de ansiedad.

Fuente Imujer

Media hora diaria de meditación alivia los síntomas de depresión y ansiedad

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“Hay mucha gente que usa la meditación, pero no es una práctica que se considere como una terapia médica convencional”, indicó Madhav Goyal, profesor asistente en la División de Medicina Interna en la Escuela de Medicina de la Universidad John Hopkins, de Maryland.

“Pero, en nuestro estudio, la meditación aparentemente proporcionó tanto alivio de algunos de los síntomas de la ansiedad y la depresión como otros estudios han encontrado en los medicamentos antidepresivos”, añadió.

Los pacientes que participaron en el estudio no tenían ansiedad o depresión graves.

Los investigadores evaluaron el grado en el cual esos síntomas cambiaban en las personas que tenían una variedad de condiciones tales como el insomnio o la fibromialgia, aunque sólo una minoría de ellas tenían un diagnóstico de enfermedad mental.

Goyal y sus colegas encontraron que la llamada “meditación centrada” -una forma budista que centra la atención en el momento presente sin juicio sobre lo que ocurre- también mostró la posibilidad del alivio de algunos síntomas dolorosos.

Las conclusiones se validaron aún después de que los investigadores controlaran la posibilidad de un efecto placebo, por el cual los sujetos en un estudio se sienten mejor aun si no reciben tratamiento alguno porque perciben que se les da alguna ayuda para sus padecimientos.

Para su estudio los investigadores analizaron cuarenta y siete pruebas clínicas realizadas en junio de 2013 entre 3.515 participantes y que involucraron meditación y varios aspectos de la salud mental y física, incluidas depresión, ansiedad, estrés, insomnio, abuso de sustancias, diabetes, enfermedad cardiaca, cáncer y dolores crónicos.

Los científicos encontraron pruebas de mejoría moderada en los síntomas de ansiedad, depresión y dolor después de que los participantes cursaran un programa típico de instrucción en meditación centrada.

Asimismo hallaron pruebas menores de mejoría en el estrés y la calidad de vida.

En los estudios que siguieron a los participantes por seis meses las mejorías persistieron.

Goyal dijo que “mucha gente tiene esta idea de que la meditación es sentarse y no hacer nada”.

“Pero ésa no es la realidad”, agregó.

“La meditación es un entrenamiento activo de la mente para aumentar la percepción de la realidad, y hay diferentes programas de meditación que buscan esto por vías distintas”, enfatizó.

La meditación centrada se practica, habitualmente, de 30 a 40 minutos por día, y enfatiza la aceptación de las percepciones, sentimientos y pensamientos sin juzgarlos, y un relajamiento del cuerpo y la mente. EFE