Tratamientos naturales contra la artritis reumatoide

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El desgaste del cartílago de las articulaciones es la causa fundamental de la aparición del la artritis, una patología que provoca mucho dolor e inflamación en las personas, como consecuencia del roce de los huesos.

Generalmente, las manos son la principal parte del cuerpo que se ve afectada. Esto ocurre así porque se encuentran en constante actividad durante todo el día e incluso se hayan sometidas a importantes esfuerzos físicos.

Si bien la artritis reumatoide es una patología que suele avanzar y ser muy dolorosa, existen muchas formas de tratarla y evitar las crisis. En el presente artículo te recomendamos algunos tratamientos naturales útiles para enfrentar esta patología.

ACEITE DE RICINO

El ácido ricinoleico es uno de los componentes esenciales del aceite de ricino y un excelente aliado de quienes poseen artritis reumatoide por cuanto reduce la inflamación de las articulaciones y el dolor de las mismas. En este sentido se recomienda aprovechar sus propiedades analgésicas empleando el aceite de ricino para masajear las manos, al menos, dos veces al día.

También se puede emplear este aceite si se calientan dos cucharadas de éste y se unen con zumo de naranja, para posteriormente ingerir el preparado en ayunas durante dos semanas. Debes saber además que el aceite de ricino es un laxante, por lo que no excedas su consumo. Gracias a este portal especializado en tratamientos por la información.

SEMILLAS DE ALHOLVA

También es un buen antiinflamatorio y antioxidante. Se ha confirmado que su utilización puede disminuir el dolor de una crisis de artritis reumatoide en tiempo reducido.

Para preparar este remedio se debe colocar la alholva o fenogreco en un vaso de agua durante toda una noche, para al día siguiente, en ayunas, comer las semillas. Es preciso repetir la operación durante varios meses seguidos.

CÚRCUMA

La cúrcuma es una especia muy empleada para tratar fundamentalmente dolores, pues posee importantes propiedades antibacterianas, antiinflamatorias, antisépticas y antioxidantes.

Para combatir la artritis reumatoide la cúrcuma debe mezclarse con una cucharada de miel y un vaso de leche o agua, en caso de poder consumir leche.

ACEITE DE OLIVA

Oleocantal es uno de los componentes activos del aceite de oliva que incide en la disminución de la inflamación del cuerpo humano por cuanto inhibe el accionar de las enzimas COX-1 y COX-2. Según los especialistas quienes consumen mucho aceite de oliva tienen menos posibilidades de sufrir artritis reumatoide.

Harpagofito: es una planta medicinal muy apreciada por su gran poder para reducir la inflamación y el dolor. Una opción natural para la artritis que podemos usar de forma interna en infusión o de forma externa y local en compresas o elaborando esta crema casera.

CORTEZA DE SAUCE BLANCO

La propiedad antiartrítica de la corteza del sauce blanco también disminuye los dolores e inflamaciones generados por la artritis. En este caso se recomienda preparar una infusión.

PIÑA

Esta fruta posee altos contenidos de bromelina, una enzima muy potente en el tratamiento de la inflamación y el dolor de manera general.

ÁRNICA

Es una planta medicinal que puede eliminar completamente la sucesión de crisis de artritis. Y es que son muchas sus propiedades antiinflamatorias, analgésicas, así como sus potencialidades para mejorar la circulación de la sangre.

La mejor manera de empelarla durante el tratamiento es haciendo una infusión. También puedes aplicarla a modo de cataplasma o compresas sobre las articulaciones afectadas.

APIO

Esta hortaliza se usa para combatir la artritis porque es un buen antiinflamatorio. En este caso lo recomendable es ingerirlo en batidos o en guisos.

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Estos son los principales síntomas de la artritis reumatoide

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La artritis reumatoide (AR) se caracteriza por causar inflamación, dolor, enrojecimiento y deformidad de las articulaciones.
El daño óseo causado por la patología es irreversible, por lo que el objetivo de la terapia farmacológica es detener su progresión y aliviar los síntomas, mejorando así la calidad de vida de los pacientes.

El médico internista y reumatólogo venezolano, Ricardo Riera, explicó que la artritis reumatoide se diferencia de otras patologías básicamente por su distribución en lo que concierne al grupo de articulaciones que perjudica.

“Fundamentalmente se afectan pequeñas articulaciones de las manos y pies. Tiene ocasionalmente algunas manifestaciones extra articulares como nódulos, sequedad de boca, entre otros”, detalló.

La patología afecta a ambos sexos y puede manifestarse a cualquier edad, sin embargo es más frecuente en mujeres en la cuarta década de la vida, de acuerdo con Riera. Aunque la comunidad científica aún no ha logrado determinar la causa específica de la AR, se conoce que el sistema inmunológico desempeña un papel importante en el proceso inflamatorio.

Hasta ahora los médicos han identificado algunos factores que aumentan las probabilidades de presentar AR, estos son: herencia genética, tabaquismo y antecedentes de algunas infecciones vírales o bacterianas.

Inflamación descontrolada

La AR se presenta inevitablemente con inflamación articular. El doctor Riera detalló que el proceso inflamatorio se manifiesta principalmente con signos como dolor, enrojecimiento y tumefacción.

El daño articular se constata a través de imágenes radiográficas, ecografía, resonancia magnética nuclear y técnicas de fluorografía o termógrafo.

El proceso inflamatorio produce pérdida de cartílago y del hueso. Con el tiempo, y cuando no hay un tratamiento farmacológico apropiado, las articulaciones se vuelven inestables, dolorosas, pierden movilidad y se deforman. Hay diferentes tipos de medicamentos para tratar a los pacientes con AR, los cuales pueden estar orientados al alivio de los síntomas, así como también a minimizar la afección.

“Lo que uno logra con el tratamiento es remisión, es decir, un estado de nula o baja actividad de la enfermedad, caracterizado por normalización de exámenes, ausencia de inflamación objetiva y no progresión radiológica de las lesiones”, sostuvo el especialista en reumatología.

El dolor y la artritis no son parte normal del envejecimiento, por lo que, ante cualquier molestia o rigidez en las articulaciones por tiempo prolongado, la recomendación es acudir al reumatólogo para obtener un diagnóstico temprano.

Una vez comenzado el tratamiento, se vigila mediante consultas y exámenes de sangre regulares, muchos de los cuales miden los niveles de proteínas que indican la presencia de anticuerpos e inflamación.

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