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En toda su vida, es probable que más del 80% de las personas adultas experimenten dolores de espalda o lumbalgias. En muchos de los casos, estos trastornos se deben a actividades físicas vigorosas y en otros ocurren luego de, por ejemplo, agacharse a recoger algo del suelo.

Limita el tiempo de reposo

Está comprobado que en caso de lumbalgia, permanecer más de tres días en la cama es contraproducente y no solo no alivia el dolor de espalda sino que tampoco permite una pronta recuperación. Cuanto más rápido te muevas, mucho mejor, porque de esta manera podrás aliviar el dolor mucho más rápidamente.

Haz ejercicio

Una de las causas principales de la lumbalgia es la práctica de gimnasia de manera inadecuada. Para esto, es muy importante que te ejercites también de manera suave con caminatas y evites hacerlo mediante la práctica desmedida de rutinas. Si sabes cuál es el ejercicio que te causó lumbalgia, evita hacerlo y solo vuelve a repetirlo en forma moderada una vez que el dolor se vaya.

Aumenta tu flexibilidad

Si tus músculos están demasiado tensionados y rígidos, esto puede ser una señal inequívoca de dolor de espalda. Cuando realices cualquier tipo de fuerza, ya sea para ejercitarte o levantar algo pesado, procura que todo el cuerpo reciba la misma cantidad de peso y no solo un punto específico, pues esto será la antesala de un fuerte dolor lumbar.

Aplica hielo y calor

Luego de la lesión, aplica compresas con hielo en la zona durante las primeras 48 horas, sobre todo si se presenta hinchazón. A continuación, durante otros dos días cambia totalmente y aplica calor en la zona para aliviar el dolor. Si no tienes almohadillas de calor, puedes utilizar un paño calentado con la plancha o bolsas de arena calientes a las que deberás cubrir con algún tipo de tela suave.

Cambia tu posición al dormir

Algo tan simple como cambiar la posición que tienes al dormir puede ser la diferencia entre sentir o no un fuerte dolor de espalda. Si duermes de lado, acerca tus piernas ligeramente hacia tu pecho y coloca una almohada entre ellas. En cambio, si duermes boca arriba la solución es poner la almohada bajo tus rodillas para mantener la forma natural de tu espalda y evitar el dolor.

Fuente: Imujer