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Vettel ha vuelto a firmar una actuación consecutiva impecable (pole, victoria y vuelta rápida) y, una vez más, no ha tenido rival de ninguna especie. Red Bull ha vuelto a firmar una carrera perfecta de principio a fin a pesar de que no ha sido fácil, pues ha sido un Gran Premio difícil, lleno de dificultades, safety cars y con un comportamiento de los neumáticos más que discutible.

A pesar de ello, el actual Campeón del Mundo ha conseguido siempre que lo ha necesitado tirar con mucha fuerza para poner tierra de por medio con sus rivales y gestionar la carrera a placer. Bien es cierto que la distancia con sus competidores no ha sido tan abultada como en Singapur, pero el alemán ha tenido siempre una diferencia, al menos, de medio segundo con todos ellos. Lo que parece claro es que cuando lo precisa su coche le da un extra que nadie tiene ahora mismo en la parrilla. Seguramente, un mapa motor específico y la perfección de su montura sean las que le permitan progresar de esta manera.

No ha tenido tanta suerte su compañero de equipo -Mark Webber-, quien ha tenido toda suerte de problemas, a pesar de que estaba haciendo una carrera y una remontada (partía desde la decimotercera posición) bastante buenas. Sin embargo, el australiano se ha visto obligado a hacer una parada extra por un pinchazo tras pasar por los trozos que ha dejado el reventón de Sergio Pérez y, poco después, en la segunda resalida de la carrera tras el safety car Sutil le tocaba provocando un incendio en su RB9. El piloto no estaba precisamente contento al final del Gran Premio y ha cargado las tintas contra Pirelli.

Al margen de esto, los otros grandes triunfadores de la jornada han sido los chicos del equipo Lotus, que han colocado a sus dos coches -por tercera vez esta temporada en el podio con Kimi segundo y Grosjean tercero. El finlandés ha vuelto a firmar una gran remontada, mientras que el francés a pesar de su gran actuación- estaba bastante enfadado porque no hubiera podido pasar a su compañero siguiendo las instrucciones del equipo. Lo cierto es que a pesar de sus impresiones una vez que Räikkonen le ha pasado nunca le hemos visto lo suficientemente cerca -ni siquiera a distancia de DRS como para poder atacarle.

Nico Hulkenberg ha acabado el Gran Premio de Corea cuarto, firmando una actuación absolutamente memorable, pues ha conseguido aguantar toda la carrera a dos Campeones del Mundo Hamilton y Alonso, ninguno de los cuales se lo ha puesto precisamente memorable. Es verdad que el Sauber tenía muy poca carga aerodinámica, lo que ha sido una ventaja importante en las rectas, pero lo cierto es que el alemán no ha cometido un sólo error en 55 vueltas, no ha dejado un espacio y cuando lo han pasado ha sabido devolvérsela a sus rivales, dando imágenes llenas de espectáculo como las pasadas y repasadas que ha compartido con Lewis Hamilton.

Este último ha sido el primero de los Mercedes, equipo que ha tenido un día para olvidar, pues fácilmente podía haber colocado a uno de sus coches en el podio. Sin embargo, se han equivocado con la estrategia de Hamilton, a quien han mantenido en pista cuando sus gomas estaban muy deterioradas. Además, cuando Rosberg llevaba un buen ritmo y ha pasado a su compañero de equipo se le descolgado el morro con lo que han tenido que meterlo en boxes para repararlo, perdiendo éste todas las opciones de hacer un papel mejor. Hoy los Mercedes tenían ritmo, pero las circunstancias y su desacierto han podido con ellos.

Alonso ha sido el primero de los Ferrari tras una mala carrera en todos lo sentidos, pues desde la salida perdió una posición con Hulkenberg al tocarle Massa en la curva 3, que ha sido incapaz de recuperar. El F138 está absolutamente estancado, no tiene ritmo de ninguna clase y hasta el Sauber ha podido con él en esta carrera. Es cierto que Hulkenberg ha pilotado de vicio, pero es que el asturiano ni siquiera podía acercarse a él como sí lo ha hecho Hamilton. Una cosa es dejar el desarrollo del coche y otra bien distinta mostrar un desinterés hasta por el subcampeonato de Constructores, donde Mercedes está a sólo un punto de los italianos (283 por 284, respectivamente).

Massa ha conseguido remontar hasta la novena plaza después de su error en la vuelta 1, pero su actuación ha costado puntos a su compañero y, más aún, a su escuadra. Entre él y Kimi Räikkonen parece evidente que los de Maranello han acertado de cara al fichaje del año que viene.

Hay que destacar también la actuación de McLaren que para la forma que tienen esta año ha sido bastante decente, colocando a sus dos coches en la zona de puntos. Parece que las actualizaciones que están introduciendo carrera tras carrera les están funcionando bastante bien y siguen progresando.

La zona fuera de puntos se ha ordenado perfectamente, manteniendo el orden teórico de esta parte de la parrilla: primero los dos Williams, luego los dos Caterham y, finalmente, los dos Marussia.

No cabe la menor duda de que hemos asistido a una carrera bonita, llena de espectáculo -si obviamos que todos sabíamos quién ganaría la prueba. No obstante, las imágenes que quedarán de este Gran Premio son realmente buenas. Así, como es costumbre aquí, hemos visto dos safety cars: uno provocado por el pinchazo del neumático delantero derecho de Sergio Pérez en la vuelta 31, que ha dejado la pista llena de partes de la carcasa del mismo y otro en la vuelta 38 por el incendio del monoplaza de Mark Webber.

Al margen de ello, la polémica está servida, pues de nuevo los Pirelli han dejado mucho que desear, como muchos pilotos han denunciado. No da crédito a este deporte que los neumáticos tengan tanta relevancia y que se ponga en riesgo la vida de los pilotos de esta manera. Eso sin ahondar mucho en el cambio -a mitad de temporada- en la construcción de las gomas que han cambiado por completo el orden de la parrilla, haciendo que aquellos equipos que mejor comprendían su comportamiento tengan como premio una bajada brutal en su rendimiento. No es de extrañar -y no es restarles mérito, pues tienen toda la admiración de quien escribe estas líneas- que Red Bull haya desplegado este dominio tan abrumador y se hayan cargado el interés del Campeonato cuando se volvió -prácticamente- al neumático de 2012, donde fueron la escuadra referencia. Eso no es bueno para este deporte, pues estamos minando la paciencia de muchos aficionados que podrían dejar de seguirlo.

Todos recordamos el dominio de Michael Schumacher en la F1 con Ferrari. Y sí, fue un horror que hizo que muchos espectadores pensaran que este deporte es sólo dar vueltas a un circuito y que gana sólo el que tiene el mejor coche, obviando el talento y el enorme sacrificio que hacen los pilotos para adquirirlo.

Pero la vida sigue y ya en menos de siete días los incondicionales de esta disciplina volveremos a disfrutar de una carrera en un Gran Premio de los que tienen solera, Japón, en un circuito soberbio como es Suzuka. Un trazado rapidísimo y con algunas curvas que exigen una alta carga y un equilibrio perfecto del coche. Quizás sepamos quién tiene todas las papeletas para ganar, pero el resto es un libro en blanco apasionante.

Fuente caranddriverthef1