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imageLa forma en la que Sebastian Vettel se ha alzado en Singapur con su 41ª Pole Position en Fórmula 1 habla claramente de la abrumadora superioridad de Red Bull en este Mundial y de la soltura con la que el equipo energético puede permitirse no salir a rodar en los últimos minutos de la Q3 por considerar, acertadamente, que su primera intentona era simplemente imbatible. No ha sido una estrategia brillante, sino la mejor que permite el velocísimo RB9.

Ya desde la Q1 se ha palpado la supremacía energética, por otro lado conocida desde que los coches pisaron Marina Bay el viernes. Tanto Vettel como Webber han querido evitar el denso tráfico que implica tener a 22 coches buscando en una pista estrecha su mejor vuelta al mismo tiempo. Así, han salido a pista justo en los minutos que sus rivales dedicaban a sustituir las Pirelli medias de su primer intento por un flamante juego de superblandos, ¡pero equipados con los medios! Esto, que en otros circuitos es bastante habitual, en Singapur implica una enorme confianza en su potencial, ya que la diferencia de rendimiento entre el compuesto medio y el superblando es superior a los dos segundos por vuelta.

Ningún problema para la armada de Adrian Newey, con Webber sexto y Vettel séptimo al acabar los 20 minutos de acción, pese a llevar un compuesto mucho más lento que el de casi todos sus rivales. Sólo Romain Grosjean ha imitado la machada con un Lotus muy bien adaptado al tortuoso circuito urbano, y también ha pasado el corte pese a que el duodécimo puesto le dejaba en una situación más inestable frente a posibles mejoras de los rivales. El balance no podía ser más positivo: Vettel, Webber y Grosjean habían usado un juego menos de neumáticos que el resto de la parrilla y además habían habían rodado en el mejor momento de la sesión, sin molestias del tráfico.

En la Q2 ha tomado sentido la estrategia de la primera fase, ya que un solo intento con la goma nueva que no habían usado antes ha catapultado a los aventajados de Red Bull y Grosjean hacia la definitiva Q3, mientras que otros han sufrido más para pasar de ronda con los superblandos usados. Pero la traca final ha sido la más espectacular. Vettel ha salido a pista en los primeros compases de la Q3 y ha marcado un arrollador 1’42″841. Vista la ventaja con los demás aurigas, que han dedicado los primeros minutos a buscar un tiempo de referencia con gomas usadas antes de buscar su particular ‘giro de la muerte’, Vettel ha decidido volver a boxes y, cuando faltaban dos minutos para el final de la sesión, se ha quitado los guantes para observar desde el box de Red Bull lo que hacían los demás. Así de grande era la confianza que Seb tenía en su vuelta, en su valor de Pole, por más que después de marcar su crono le habían dicho por radio que aún podría mejorar un par de décimas en un segundo intento.

Ya sin casco, Vettel ha visto caer los últimos segundos en su box y, aunque los nervios le han atenazado visiblemente cuando Webber le ha mejorado el primer parcial y Rosberg cuajaba también buenos registros, lo cierto es que su estrategia ha sido la acertada: ha logrado la Pole con 91 milésimas de margen frente a la flecha plateada y con 217 respecto a un Grosjean que, tercero, ha igualado su mejor calificación de la temporada. ¿Una ‘sobrada’ de Vettel? Sin duda, pero con tanta superioridad mecánica era viable e incluso recomendable, ya que el teutón ha realizado de este modo hasta diez vueltas menos que algunos de sus rivales, lo cual no deja de redundar en conservación de la mecánica. Ése el único punto débil que, junto a la lotería de una melé o una inesperada tromba de agua, podía apear mañana a Seb de su todopoderosa montura sin una contundente victoria.

La otra calificación
Por detrás del líder del Mundial, o muy por detrás de él, Fernando Alonso ha firmado el séptimo puesto en parrilla, 48 milésimas por detrás de Felipe Massa. Pese a las mejoras introducidas por Ferrari en este Gran Premio, capaces de mejorar su tiempo una décima por vuelta según el propio Alonso, la distancia respecto a la Pole no ha bajado de un segundo para ninguno de los F138. Por tanto, salvo circunstancias especiales o el ya habitual ‘milagro’ de Alonso en la salida y los primeros compases de la carrera, los chicos de Maranello sólo pueden aspirar a codearse con Grosjean y confiar en una debacle de Mercedes con los neumáticos Pirelli, poco probable después de la victoria de Hamilton en Hungría con similares condiciones meteorológicas y estratégicas. Una vez más, tendrán que confiar en el azar de Singapur, el safety car y los toques en pista para rascar más puntos al final de la carrera.

Apenas tres décimas por detrás de Alonso, Jenson Button partirá octavo mañana, mientras que Checo Pérez ha caído eliminado en la Q2 y sufrirá desde el decimocuarto lugar en parrilla. Pero no son todo malas noticias para el público latino, ya que Esteban Gutiérrez se ha clasificado por primera vez en su corta trayectoria en F1 entre los diez privilegiados con acceso a la Q3, aunque el mexicano no lo ha aprovechado para rodar y sí para conservar ese lugar en la quinta línea de parrilla con derecho a elegir compuesto de neumáticos mañana.

En el otro lado de la moneda, Kimi Räikkönen se lleva el título al desaparecido de la calificación. Lento en casi todo momento, no ha pasado del duodécimo puesto en la Q2, probablemente dolido de sus calambres en la espalda por más que tanto él como el equipo Lotus hayan repetido que el finlandés estaba en perfectas condiciones para disputar la sesión.

Tampoco Pastor Maldonado recordará con alegría esta jornada, en la que ha caído eliminado a las primeras de cambio, por detrás de su compañero Valtteri Bottas. Compartirá decepción con Paul di Resta, otro caído en la Q1 en un Gran Premio muy gris para Force India.

Fuente:Thef1