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En los últimos años un producto milagroso ha empezado a invadir nuestras vidas y se impuso en nuestro lenguaje alimentario. Se trata de la chía, pequeña semilla nacida en México que está llena de beneficios. Conocida también con los nombres de chía mexicana, artemisa española, salvia española o simplemente chía, aquí recordemos algo de su historia para poder apreciarla más.

No solo fue un alimento indispensable para la civilización, pues su historia se remonta a 3.500 a.C. En su lugar de origen, los mayas y aztecas la consumían como alimento, la aplicaban como medicina y se ofrendaba a los dioses. En la actualidad, la chía se cultiva en Sudamérica, Australia y Estados Unidos, junto con los frijoles, maíz y amaranto, la chía era un alimento que no podía faltar para los Aztecas y Mayas.

Los Aztecas por ejemplo usaban este cultivo no solo para alimentarse, sino que también lo ofrecían a sus dioses, así de importante era esta semilla para ellos, también la usaban como fuente de energía, porque solían caminar por un largo periodo de tiempo solo alimentándose con chía. De esta semilla también se obtenía una harina que cuando se tostaba servía para preparar una bebida a la que se le agregaba agua con limón.

Como  beneficios nutricionales de la semilla de chía, no sólo es rica en vitaminas del complejo B, proteínas (18%), fibra (18%) y antioxidantes del tipo de los flavonoides, aporta también grasas (33%), pero especialmente ácidos grasos esenciales de las familias del Omega 3 (es rico en el ácido graso linoleico) y Omega 6 (rico en ácido linoleico).

Si se consume dentro de una dieta adecuada y se mantiene una vida activa puede ayudar mucho a mantener la buena salud, pues se asocia con mejoras en la glucosa en sangre y la disminución del colesterol. Puede ayudar a disminuir el estreñimiento y, como da sensación de llenura, puede también contribuir a la reducción del peso. Incluso aporta el ácido graso oleico, que es el mismo que tienen la aceituna, el aceite de oliva o el maní.

¿CÓMO DISFRUTARLA?

Realmente es tan noble esta semilla que no requiere de mucha parafernalia para su consumo. Basta agregarla a la botella de agua, al zumo, a la ensalada de verduras o de frutas, al yogur o añadirla a la preparación de pasteles o dulces. No hay que remojarla el día anterior ni 10 ni 20 minutos para disfrutarla. En cuestión de segundos, en contacto con algún líquido produce una especie de ‘gelatina’ por la presencia de los mucílagos que contiene (que son parte de la fibra soluble). Y es precisamente esta fibra la responsable de muchos de sus beneficios.

Sobre los antioxidantes, los flavonoides que contiene la chía son también los que se encuentran en alimentos como el cacao, el té verde, las moras, el tomate, etc. Se les conoce por poseer actividad en la prevención de enfermedades como el cáncer, ayudar en la disminución del colesterol, dan color y otros beneficios más. Esta bendita semilla es también usada como un inmunoestimuIante, es decir, para ayudar a mejorar el sistema de defensa.

¿Cuál es la ración adecuada? De dos a cuatro cucharaditas al día, lo que equivale a un promedio de entre 10 y 20 gramos diarios de múltiples beneficios, y lo mejor es que puede ser consumida a toda edad.

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