El rapero, actor y productor Sean ‘Diddy’ Combs -conocido como Puff Daddy en sus tiempos como ídolo del hip hop- ha sido demandado por su antigua chef personal, Cindy Rueda, por el supuesto trato vejatorio y de tintes sexuales al que habría sido sometida durante poco más de dos años de trabajo. De los documentos legales que la exempleada registró ayer lunes en el juzgado, como informa el portal de noticias TMZ, se desprendería un supuesto delito de “acoso sexual y laboral” -además de otro de despido improcedente- que se sustentaría con algunas de las peculiares exigencias que el famoso intérprete le habría dirigido durante su jornada laboral.

Según el testimonio de la propia Cindy, filtrado este martes por el famoso medio digital, el extravagante artista le habría ordenado con regularidad, en el breve período en que estuvo a su servicio, que preparara y sirviera todo tipo de platos para agasajar a los muchos amigos que invitaba a sus fiestas domésticas, que se caracterizarían nada menos que por las multitudinarias “sesiones de sexo” en las que todos se aventurarían junto a varias mujeres elegidas para la ocasión.

El señor Combs me convocaba con frecuencia para que preparara y sirviera entrantes y aperitivos para él y sus amigos, ya fuera mientras mantenían relaciones sexuales o inmediatamente después de que ocurrieran“, reza una parte del informe al que ya tiene acceso un tribunal de Nueva York.

Por si eso no fuera suficiente, Cindy también alega que el artista no tenía reparo alguno a la hora de hacer cualquier clase de comentario inapropiado durante los minutos en que esta se encontraba en la habitación, hasta el punto de cuestionarle en más de una ocasión -completamente desnudo, según ella- si le resultaba “atractivo” y si disfrutaba viendo su cuerpo en todo su esplendor.

El señor Combs no dejaba de hacer referencias a su cuerpo y al hecho de que estaba desnudo. Me preguntaba con una sonrisa si me sentía atraída hacia él y si me gustaba ver su cuerpo tal y como era“, asegura la cocinera en su declaración.

Tan pronto como Cindy elevó sus primeras quejas ante el “denigrante” ambiente de trabajo en el que habría estado sumida, para lo que se puso directamente en contacto con la responsable de gestionar el patrimonio y las propiedades del artista, Stacy Friend, comenzó lo que en su opinión supuso una estrategia de acoso y derribo contra ella para forzar su despido y, de paso, para perder toda su credibilidad de cara a un futuro intento de revelar públicamente su historia.

Se me intentaba atraer hacia cualquier tipo de situación en la que pareciera que había tratado de robar algo, para así poder despedirme de una vez“, afirma Cindy en el mismo texto, para a continuación explicar que los abogados del intérprete hicieron todo lo posible por persuadirle para que firmara un acuerdo que evitaría cualquier tipo de demanda contra ella si se comprometía a mantener en el más absoluto secreto todo lo sucedido.

Pero como Cindy se negó rotundamente a aceptar ese presunto chantaje, su caso será finalmente estudiado -un año después de que se viera obligada a abandonar su empleo- por el tribunal de Los Ángeles que ha recibido el encargo de aclarar las circunstancias de su despido, una noticia que ha llevado al equipo legal de Diddy a mover ficha para intentar desacreditar a la exempleada y calificar las acusaciones vertidas por ella como una mera “frivolidad”.

“Esta demanda es el resultado de la frivolidad con la que se trata a la justicia, ya que ha sido interpuesta por una antigua trabajadora rencorosa que fue despedida por una causa legítima”, aseguró un portavoz del intérprete al mismo medio.

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