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Entre las verduras que son más beneficiosas para nuestro organismo, la alcachofa tiene la capacidad de absorber el agua de nuestro estómago.

Sus fibras vegetales nos ayudan a calmar el apetito. Además de generar sensación de saciedad, potencian el adelgazamiento y la pérdida de peso.

La antigüedad y la alcachofa

Esta sabrosa hortaliza ha sido muy utilizada en la antigüedad, por su sabor y por su aporte de nutrientes, antioxidantes, minerales, vitaminas, etc.

Ya la consumían los griegos y los romanos y, a lo largo de la Edad Media, el rey Enrique VII la introdujo en Inglaterra.

En la Edad Media, la alcachofa era un alimento muy caro, por el que se pagaban grandes cantidades de dinero.

En el mercado podemos encontrar la alcachofa de muy diferentes formas.

Aunque se venden en forma de cápsulas en las tiendas naturales, si preferimos tomarlas en su forma natural, deberemos elegir las que tengan las yemas gruesas y un tono verde claro. Son las más saludables.

Los beneficios de la alcachofa

  • Las propiedades digestivas de esta hortaliza la convierten en un remedio natural ideal, para tratar enfermedades como el exceso de ácido úrico, el reuma y los problemas de cálculos en la vesícula biliar.
  • La alcachofa reduce los triglicéridos en sangre, por lo que se hace realmente valiosa para combatir nuestro colesterol, ya que nos ayuda a reducir el malo (LDL) y aumenta el bueno (HDL).

Por sus ventajas a la hora de controlar el colesterol, las alcachofas son perfectas aliadas para afrontar los problemas de tensión alta y de arteriosclerosis.

  • En el caso del estreñimiento y las diarreas, con la alcachofa obtenemos una gran ayuda gracias a su aporte de fibras.
  • Además, la alcachofa puede ser un excelente depurativo para ayudar a nuestro organismo a expulsar las diferentes toxinas y sustancias que no necesita.

Beneficios para el sistema digestivo

  • Entre las propiedades de la alcachofa también se encuentra la de aliviar la acidez de estómago. Asimismo, es muy adecuada para eliminar dolores, distensiones y otras molestias.
  • Esta hortaliza cuida nuestro estómago y le ayuda para hacer la digestión; además, es perfecta para eliminar el flujo de la bilis.
  • Como sabemos, la alcachofa suele ser habitual en las dietas. Gracias a sus fibras vegetales es ideal para controlar nuestro apetito, dándonos así una sensación muy adecuada de saciedad.
  • Es conocido el aporte de vitaminas (A, B) y minerales (sodio, hierro, magnesio, potasio).
  • También tiene propiedades diuréticas, por lo que nos ayuda a eliminar la retención de líquidos del cuerpo, y depurar toxinas.

Es ideal para problemas de gota, de artritis, enfermedades hepáticas, problemas circulatorios y para reducir grasas en caso de obesidad.

¿Cómo tomar alcachofas?

La forma ideal para tomar la alcachofa es al vapor y cocidas. Una vez hechas, se pueden acompañar con un poco de aceite de oliva y vinagre de manzana. Son sanas y sabrosas.

  • Antes de su cocinado, hay que limpiarlas y recortarlas un poco:  el tallo y la piel del exterior.
  • Para cocerlas, se ponen en una olla con agua y se añade luego el jugo de 1 o 2 limones.
  • A continuación, se tapa a la olla y cuando el agua comience a hervir se dejan unos 30 o 40 minutos a fuego lento.

Uno de los grandes problemas para el hervor de las alcachofas es su rápida oxidación. Al quitarles las hojas, se ponen negras muy rápidamente. Por ello es útil tener a mano el limón y frotarlas con él.

También ayuda añadir un poco de perejil en el agua de cocción de la alcachofa. El perejil genera una sustancia que evita la oxidación.

  • Una vez pase el tiempo indicado, deberemos sacarlas del líquido (que podemos reservar) y escurrirlas. Entonces ya están listas para su consumo.

El té de alcachofa

El té de alcachofa es un producto muy adecuado para favorecer la pérdida de peso. Como hemos visto, la alcachofa se usa a menudo en las dietas.

Gracias a sus propiedades para saciar el apetito, y para eliminar líquidos, se posiciona como una de las hortalizas más adecuadas para estos casos.

Ingredientes

  • Unas hojas de alcachofa
  • 1 taza de agua (250 ml)

Preparación

  • Lava bien las hojas de alcachofas y añádelas en una olla junto con la taza de agua.
  • Llévalas a ebullición y deja que hierva durante 10 minutos.
  • Pasado el tiempo indicado, se retiran del fuego, se escurren y se deja reposar 5 minutos más.

Modo de consumo

  • Este té puede consumirse hasta en tres tazas al día.
  • Para conseguir un mayor efecto saciante, es aconsejable tomar una taza del té de alcachofa 30 minutos antes de cada comida.

Fuente