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Zoë Saldaña conseguir que gemelos se duerman no es “ninguna broma”. Por eso ha probado varios métodos, incluido el que su hermana usó, que incluye una botella de vodka.

La actriz, quien se encontraba visitando el show de Jimmy Kimmel para hablar de su nueva película Infinitely Polar Bear, no pudo evitar hablar de lo duro que le resulta a ella y a su esposo Marco Perego-Saldaña acostar a sus pequeños.

“Entrenar a gemelos para que duerman no es ninguna broma, porque cuando uno se ha dormido, cuando el otro ya estaba dormido, entonces ese se despierta y el otro también se despierta y entonces todo el mundo está llorando”, relató Saldaña en Jimmy Kimmel Live! (ABC), tal y como reportó E!.

La actriz aseguró que, a pesar de que hay mútliples métodos para conseguir que los bebés se duerman, todavía no ha encontrado el que le funcione, ni siquiera el que le propuso su hermana, que utiliza un pedazo de papel y una botella de vodka.

“El otro día mi hermana, quien tiene un bebé de nueve meses, compartió con nosotros el método que ella usó. Ella usó un trozo de papel y una botella de vodka”, contó Saldaña.

“Cada vez que escuchas a tus hijos llorar es como si te sacasen las tripas. Y nosotros tenemos dos. Es una locura”, explicó. “Así que ahí teníamos una botella de Skinnygirl, y teníamos que monitorearles con el volumen al máximo. También teníamos esta nota, este registro donde tienes que anotar todo el rato”, explicó Saldaña.

La actriz prosiguió relatando la experiencia a Kimmel. “Entonces los acostamos y les decimos: ‘Mamá y papá los quieren’, en italiano y español. Entonces tienes que cronometrarlo. Y yo le pregunto a mi hermana: ‘¿Podemos ir? ¿Podemos ir?’, y ella: ‘Ok, ahora’. Entonces entramos en la habitación y yo le preguntaba a mi hermana: “¿Qué hacemos?’, y ella me dijo: ‘Contacto visual, y simplemente di: ‘Mamá y papá los quieren’. Entonces ella nos saca de la habitación. Es desolador, mi esposo no bebe y me dijo: ‘¡Dame esa botella!’”, relató la actriz.

Finalmente Saldaña afirmó que el experimento no funcionó y que ella y Perego-Saldaña “abortaron misión”.

“Tomamos a nuestros hijos y los dos estábamos llorando. Los cuerpos de los chicos estaban temblando y yo pensaba: ‘Oh, Dios, no me va a perdonar por esto’”.

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