Dos pasos muy fáciles para aliviar el síndrome premenstrual

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Las mujeres que sufren del Síndrome Premenstrual (SPM) experimentan una serie de síntomas asociados a su ciclo menstrual que se repiten mes tras mes.Muchas veces estos síntomas llegan a interferir con algún aspecto de su vida familiar, estudiantil, social o laboral. Estos síntomas del Síndrome Premenstrual pueden ser tanto de tipo emocional como físicos.

Cada mujer experimenta el SPM de una forma diferente: pueden aparecer dolores físicos hinchazón, fatiga, dolor de cabeza, etc. y/o dolores emocionales (una sensación de tristeza profunda, desesperanza, irritabilidad, angustia, etc.). Este fenómeno, Eckhart Tolle lo concibe como la manifestación del “cuerpo-dolor”.

La buena noticia es que existe una forma de no sólo sobrellevar este periodo, sino también de sacarle partido a través del autoconocimiento. ¿Cómo lo hacemos?

1. Manténte alerta a las señales que indican el comienzo de esta fase

El SPM se hace notar. Conforme se acerca la fecha, comienzan a aparecer síntomas característicos de este síndrome. Quizá sean diferentes en cada ocasión, o probablemente cada una tengamos algunos repetitivos, nuestro “talón de Aquiles”. Una buena alternativa puede ser hacer un “calendario” en el que tengas previstas las fechas en las que aparecerá (aproximadamente) y anotes los síntomas que se han presentado en otras ocasiones. De esta forma, te será más fácil identificar las señales.

2. Acepta y atiende

No importa lo que surja: cualquier síntoma es una manifestación de lo mismo. Sea lo que sea, en lugar de tratar de “no pensar en ello” o bien identificarte con esas emociones y dejarte invadir por ellas, vamos a prestarle un tipo de atención muy especial y poderosa: la atención plena.

La atención plena es una atención deliberada, en la que no evitamos ni negamos lo que surge, simplemente reconocemos que está ahí, y lo observamos sin pretender cambiarlo, como si se tratase de un fenómeno que te provoca curiosidad. Sin juzgarlo, sin pensar en ello, solo observando qué sucede en tu mente y en tu cuerpo.

Te das cuenta de que se está despertando en ti algo que no tiene nada que ver contigo, no es personal, más allá de que eres tú quien lo observa llegar en este momento. Si permites que esos síntomas esquiven tu atención plena y entren por la puerta de atrás, pronto les acompañarán un montón de pensamientos negativos que te mantendrán en un bucle muy desagradable. Es como si, una vez dentro del mar, ya fuese tarde para darte cuenta de que la ola viene con remolino, y te va a dar unas cuentas vueltas, como una lavadora.

En cambio, cuando observas y aceptas lo que acontece, sin identificarte con ello, sin juicios, pierde poder sobre ti.

Si no practicas la meditación o el mindfulness de forma regular, quizá este proceso te sea algo más complicado, pues no estás acostumbrada a observar tu mente y tu cuerpo. Pero quizá este sea tu comienzo.

Te invito a que utilices estas ocasiones para avanzar. Quizá esta sea tu oportunidad de crecer un poco más, y dar otro paso de autodescubrimiento y conexión contigo y con el Ahora.

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El síndrome premenstrual y su relación con la fibromialgia

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La fibromialgia puede presentar síntomas muy severos, que entran en relación con el síndrome premenstrual, según los resultados de un estudio publicado en la revista médica Endocrinología Ginecológica. De hecho, 1 de cada 5 mujeres que sufren de síndrome premenstrual es la fibromialgia.

Se ha demostrado que la fibromialgia afecta a 10 millones de personas en todo el mundo y el 90% son mujeres. Al profundizar en lo referente aq las hormonas sexuales, estrógenos y progesterona, en lo referente al desarrollo de la enfermedad, surgen causas determinantes.
Investigadores de la Universidad Suleyman Demirel en Turquía han intentado investigar la asociación entre el síndrome premenstrual y el síndrome de fibromialgia (FMS), de esta manera alcanzar evaluar los síntomas comunes y los efectos negativos sobre la calidad de vida.

En tal sentido se llevó a cabo un estudio con 55 pacientes con síndrome premenstrual y un grupo control de 52 mujeres sanas, observado una prevalencia del 20% de la fibromialgia en las mujeres que sufren de síndrome premenstrual.

Los investigadores al determinar la calidad de vida de las pacientes, se demostró que era muy baja para las mujeres que sufrieron el síndrome premenstrual y la fibromialgia.

“Siempre que la fibromialgia y el síndrome premenstrual están presentes, los pacientes tienen una discapacidad funcional aumentado significativamente. Por último, la proporción de mujeres con fibromialgia en las mujeres que sufren de síndrome premenstrual, se necesitan estudios más grandes “, concluyen los investigadores.

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Reconozca el síndrome premenstrual y sus consecuencias para el organismo

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Los problemas causados por las enfermedades uterinas, secundariamente, pueden afectar la función ovárica, con posibles trastornos hormonales. Constituyen los motivos de consulta más frecuentes de la mujer, no solamente en ginecología, si no también a diversas otras especialidades médicas.

Entre estos encontramos al síndrome premenstrual (PMS por sus siglas en inglés), que afecta a diversos sistemas del organismo, manifestándose en forma diferente en cada paciente, según su grado de sensibilidad y factores hereditarios.

Características generales

Muestra gran variedad de síntomas y de periodicidad en relación al ciclo menstrual, agravándose en el período premenstrual y a veces durante la ovulación.

Debido al carácter progresivo de esta enfermedad frecuente y poco reconocida, la sintomatología de este cuadro lleva a la paciente a consultar a diversos especialistas, tendiéndose a interpretar cada síntoma consultado como una patología o una enfermedad independiente, por lo que la paciente pareciera ser portadora de múltiples enfermedades y, así, solicitarse numerosos exámenes que por lo general no llegan a resultados concluyentes, atribuyéndose la sintomatología a problemas psicosomáticos, llevando, en ocasiones, la paciente a un psiquiatra.

Como el diagnóstico de PMS generalmente no se formula, los síntomas psíquicos son atribuidos a cuadros de neurosis o enfermedad depresiva. Al neurólogo son referidas las pacientes por la cefalea y jaqueca. Por las alteraciones menstruales, flujo crónico, dolores menstruales y pelvianos, al ginecólogo. Por la distensión abdominal y molestias digestivas, al gastroenterólogo (atribuyéndose por lo general al cólon iritable).

Por los dolores lumbosacros, al traumatólogo o kinesiólogo, atribuyéndose a afecciones de columna. Por las molestias mamarias premenstruales, al especialista en mamas. Por los síntomas urinarios premenstruales, al urólogo. Por los problemas inmuno-alérgicos premenstruales, herpes simple, sequedad de la piel, manchas pigmentadas faciales, mayor caída del cabello, uñas quebradizas, acné de exacerbación premenstrual, al dermatólogo, inmunólogo, cosmetóloga…

De lo anterior se desprende la gran importancia de efectuar una completa y minuciosa historia clínica que nos lleve a un diagnóstico integral, a fin de que se investiguen los factores etiológicos o causales de esta compleja patología que afecta frecuentemente a la mujer.

Sintomatología

Si bien se han descrito más de 150 síntomas, nos referiremos a la sintomatología más frecuente e importante que afecta a los diferentes sistemas.

Alteraciones Psíquicas

Depresión, irritabilidad, agresividad, ansiedad, cambios bruscos de humor, labilidad emocional, llanto fácil, intranquilidad, disminución de la memoria y capacidad de concentración, falta de autocontrol, disminución del rendimiento laboral, aumento de los accidentes del trabajo y automovilísticos, agravación de cuadros psiquiátricos preexistentes, trastornos en el deseo sexual (frigidez o ninfomanía), comportamiento inadecuado. En los casos más severos, tendencia al suicidio, alcoholismo y drogadicción.

De lo anteriormente expuesto, se deduce porqué el PMS puede llegar a constituir una de las causas más frecuentes de separación matrimonial, siendo lamentable el gran desconocimiento y poca difusión de su real importancia en la actualidad.

Alteraciones neurológicas

Cefaleas y síndrome jaquecoso, que se hacen presentes por lo general en la segunda mitad del ciclo. Pueden haber parestesias, vértigo, agravación de cuadros neurálgicos y cuadros epileptiformes.

Compromiso hidroelectrolítico

Edema generalizado de grado variable, especialmente de cara, hinchazón de párpados, manos (rigidez matinal de los dedos, hormigueo) y tobillos. Constituye un factor importante en la distensión abdominal que presentan estas pacientes, pudiendo producir un aumento de peso transitorio. El edema se debería a un aumento de la permeabilidad capilar y a una mayor retención hidrosalina. Cuando adquiere caracteres severos es catalogado como “edema idiopático “.

Esfera digestiva

Se presentan frecuentemente molestias y distensión abdominal, alteraciones en el tránsito intestinal, con predominio de estreñimiento, todo lo cual motiva consultas frecuentes al gastroenterólogo, quien generalmente las encasilla con el diagnóstico de “colon irritable”, al no detectar patología orgánica digestiva y acompañarse de componentes psico-emocional (depresión, palpitaciones y cefaleas).

Dolores irradiados a regiones lumbosacra y sacrocoxígea, que suelen confundirse con afecciones de columna (traumatología, kinesiología).

Molestias mamarias

Los fenómenos inflamatorios que se producen en el SPM, provocan dolor y sensibilidad mamaria o mastodinia, con o sin hipersensibilidad de los pezones, presencia de nódulos transitorios, constituyendo un frecuente motivo de consulta en mastología.

Esfera metabólica

La hipoglicemia es un síntoma frecuente, que podía explicar la nerviosidad, debilidad, y a veces lipotimias observadas en este período. Junto con esto, se presenta en estas pacientes un compulsivo deseo de ingerir hidratos de carbono, por constituir la hipoglicemia uno de los mejores estímulos del centro del apetito (porción lateral del hipotálamo).

Esfera músculo esquelética

Mialgias, astralgias, calambres y molestias en la región lumbosacra.

Esfera cardiovascular

Palpitaciones, hipotensión arterial, lipotimia ocasional, fragilidad capilar que predisponen a las equimosis, hematomas y complicaciones trombóticas en las portadoras de varices o hemorroides.

Problemas ginecológicos

Flujo crónico rebelde, prurito vulvovaginal crónico. Menstruaciones dolorosas, abundantes y prolongadas (más de 3 a 4 días), oscuras, con coágulos o por el contrario, muy escasas. Irregularidades menstruales.
Dolor con las relaciones sexuales. Frigidez, siendo menos frecuente la ninfomanía.

Todos estos trastornos, a través, del tiempo pueden contribuir a acelerar el crecimiento de tumores benignos, tales como miomas, adenomiosis, agravando los problemas de endometriosis, patologías que muchas veces pueden llevar a operaciones y extirpaciones del útero (histerectomía).

Molestias urinarias a repetición:
Especialmente en el período premenstrual, sin signos evidentes de infección urinaria (urología, exámenes de orina, pielografías).

Problemas dermatológicos, inmunoalérgicos y estéticos

Acné, sequedad del cutis, manchas pigmentadas faciales, palidez, ojeras, alergia premenstrual, rinitis alérgica, mayor caída del cabello (dermatología, cosmetología, inmunología).

Desde hace muchos años estos trastornos han llamado la atención, siendo denominados, en 1931, Tensión Premenstrual por Robert Frank, quien los atribuyó a trastornos hormonales, debido a un desequilibrio entre estrógenos y progesterona.

Actualmente, a pesar de que no se han logrado precisar las causas, se han formulado diversas teorías, tales como :
– Desequilibrio hormonal entre estrógenos y progesterona.
– Déficit de vitamina B6.
– Exceso de prolactina (hormona hipofisiaria).
– Déficit de magnesio.
– Exceso de aldosterona (hormona glándulas suprarrenales).
– Hipoglicemia.
– Disfunción psicosomática.

Sin embargo, ninguna de estas teorías logra explicar la gran variedad de síntomas, ni tampoco ha logrado dar una solución de fondo a este complejo síndrome, por lo cual los tratamientos han sido más bien paliativos y simtomáticos. Los tratamientos hormonales han dado resultados por lo general poco satisfactorios o bien han producido efectos secundarios.

Recientes investigaciones demuestran una alteración en la producción de prostaglandinas por el útero, sustancias que actúan como inflamatorias, logrando explicar en forma más lógica parte de la compleja sintomatología del PMS, cuya alteración estaría relacionada con las enfermedades uterinas que son materia de nuestra investigación.

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