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Abusos sexuales por parte del ex marido de su hermana, uso de drogas y relaciones de todo tipo es parte de lo que relata Rosie Rivera, hermana de la fallecida cantante Jenni Rivera, en su libro biográfico “Mis pedazos rotos” (Penguin Random House) que saldrá a la venta la próxima semana.

La menor del clan musical de los Rivera recordó que tenía 8 años cuando luego de una pelea de su hermana con su esposo, Trino Marín, él aprovechó que lo dejó solo con ella para iniciar la primera de muchas violaciones.

Rivera relata en sus memorias que esa primera vez él llevó una manta al cuarto de Rosie y le dijo que iban a jugar.

“Yo lo quería mucho y me pareció bueno que jugáramos, pero cuando me empezó a tocar no entendía, no sabía lo que era el sexo nadie me lo había explicado”, dijo al programa “Aquí y ahora”, explicando en detalles todo lo ocurrido.

Compartió que la última vez que la violó fue cuando ella tenía 12 años y estaba sentada en su falda en el carro de él. Ya para entonces el hombre abusaba también de su propia hija, Chiquis Rivera, y más tarde, cuando el hombre fue denunciado a las autoridades, se descubrió que había lastimado sexualmente a su hija menor, Jackie, pero esta era muy chiquita y no recordaba nada.

La hermana de la cantante compartió en su cuenta de Instagram esta instantánea en la que se ven varios libros publicados por la familia Rivera.La hermana de la cantante compartió en su cuenta de Instagram esta instantánea en la que se ven varios libros publicados por la familia Rivera.
Rosie tenía 16 años, cuando Jenni se había separado de su esposo y estaba embarazada de otra hija de su nueva pareja, por lo que decidió contarle la verdad a su hermana porque escuchó que Trino amenazó a Jenni con quitarle los tres hijos que tuvo con ella.

“Jenni vio algo en mis ojos y me dijo ‘hermana alguien te está haciendo daño’ y yo sólo contestaba sí o no a sus preguntas. Cuando me comentó que si los abusos eran sexuales le respondí sí, y empezó a nombrar a personas de la industria (de la música) a amigos sin imaginarse que era alguien de nuestra familia”, contó Rosie.

Cuando la cantante preguntó a su hermana si se trataba de alguien de la familia, Rosie respondió que no, pero que se trataba de alguien muy cercano a ella.

“Entonces supo que era Trino. Ella se arrodilló y gritaba tan fuerte que mi familia que vivía al frente de la casa los escuchó y llegaron mis hermanos. Cuando les dije que él abusaba también de Chiquis, la mandaron a buscar. Mis hermanos y Jenni estaban como locos diciendo que lo iban a matar”, recordó.

Rosie tuvo que pedir perdón a Chiquis, ya que le había prometido que no diría nada sobre los abusos que ella también sufrió. “Me lo pidió porque pensaba que su madre iba mataría a su padre y los perdería a los dos”.

“Aquí está mi tesoro”, escribía Rosie junto a esta imagen de su familia. “Aquí está mi tesoro”, escribía Rosie junto a esta imagen de su familia.
Luego de haber encontrado culpable a Marín, el abusador se fugó y no lo encontraron hasta después de nueve años. En vez de sentirse liberada, Rosie se sumió en una profunda depresión en que sólo buscaba la muerte.

“Estaba usando drogas, bebiendo mucho alcohol, empecé a tener relaciones sexuales de todo tipo, incluso lésbicas. Fueron 8 o 9 años de vivir en confusión, de odios, de autoestima baja y tenía que pasar un proceso profundo”, dijo.

Señaló que como parte del proceso judicial recibió ayuda psicológica pero que ella no estaba lista para recibirla. Aunque se enfocó en sus estudios en Derecho y Bienes Raíces quedó embarazada de un novio que la dejó el mismo día que ella le notificó que iba a ser padre. Al nacer la niña, Casandra, la dejó en manos de su mamá y apenas la veía.

“Creía que nadie me iba a querer y pensé que la niña estaba mejor en las manos de mi madre que en las mías. Toda mi vida era un plan de matar a Trino y matarme a mí. Empecé a tomar, a ser más promiscua sin protección para ver si agarraba una infección y me moría”.

Rosie Rivera

Rosie intentó quitarse la vida varias veces de diferentes formas, una de esas fue tomando 40 pastillas pero la encontró una amiga y la hizo vomitar. Pero lo que la puso en el filo de la navaja fue cuando planificó tirarse a la calle y quitarse la ropa a ver si alguien la violaba.

“Iba por la calle quitándome los zapatos y la ropa y dejándola en el camino hasta que no pude más y me tiré al piso. Entonces escuché la voz de Dios dos veces que me decía ‘basta ya’, y vinieron dos muchachos, como dos ángeles, que se bajaron de su carro y me llevaron a mi casa”.

En adelante Rosie decidió reconstruir su vida y volvió a la iglesia a la que asiste la familia Rivera y es pastor uno de sus hermanos. Ahí conoció a su esposo cuando ella tenía 26 años y él 16. Esperaron a que el adolescente cumpliera 18 años y se casaron, y tuvieron una hija.

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