Danilo
SANTO DOMINGO. La solemnidad de los actos oficiales que se realizan en el salón de la Asamblea Nacional -como en el que participará mañana el presidente Danilo Medina-, no siempre ha sido constante. Algunos discursos rendidos por distintos gobernantes de la República fueron interrumpidos brevemente por incidentes o son recordados por alguna eventualidad.

Uno de los más engorrosos le ocurrió al expresidente Hipólito Mejía cuando tomaba posesión de su periodo en agosto de 2000. Mientras pronunciaba su discurso, en un momento se dio cuenta que faltaba una página, teniendo que detener la alocución por un tiempo breve, hasta coordinar nuevamente sus ideas.
El expresidente Leonel Fernández también tuvo que manejar momentos incómodos. Uno ocurrió durante su discurso de Rendición de Cuentas el 27 Febrero de 2007.

El subjefe del Cuerpo de Ayudantes Militares, coronel Zenón Padilla, se desmayó detrás del exmandatario. Fernández detuvo sus palabras por un momento. El oficial fue asistido y sustituido. Al poco tiempo, continuó la alocución.

Otro incidente durante un discurso de Fernández ocurrió también en una Rendición de Cuentas. Esa vez fue en 2009. Mientras los presentes escuchaban en silencio las palabras del gobernante, y el evento se transmitía en vivo a la población, Fernández debió hacer una pausa porque alguien del salón lo interrumpió. Se trataba del diputado perredeísta José Ulises Rodríguez.

De repente, se escuchó decir al legislador: “¡Presidente, este militar me agarró por el brazo, yo no voy a salir…, él me agarró por el brazo!”. A lo que Fernández respondió: “Si el honorable miembro de la Cámara nos lo permite, podemos seguir”. “¡No, no, no, Presidente -insistía Rodríguez-, su militar me agarró por un brazo…, me trató mal!”. El entonces mandatario decidió retomar su discurso y recibió una ovación.
Danilo Medina, quien mañana tendrá que pronunciar un nuevo discurso, pasó por un percance que no pudo ser apreciado del todo en la transmisión en vivo que los televidentes observaban.

Mientras terminaba su discurso de Rendición de Cuentas el 27 de Febrero de 2014, el Presidente dijo enérgico: “¡Que viva la República Dominicana!”. En ese momento se escuchó un cristal rompiéndose. Se trataba de una copa que estaba a su derecha, conteniendo agua, que el mandatario involuntariamente empujó con su mano.

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