Lonnie David Franklin Jr.-ASESINO-raccoon knows

Lonnie David Franklin Jr., quien alguna vez fue un conductor de un camión de basura y auxiliar de una cochera del Departamento de Policía de Los Ángeles, fue encontrado culpable el jueves de asesinar a nueve mujeres y a una joven durante un periodo de tres décadas, lo que lo convierte en el asesino serial más prolífico en la historia de California.

A los jurados les tomó menos de dos días para encontrar a Franklin culpable de todos los cargos contra él, incluyendo el intento de asesinato de una mujer que sobrevivió a un ataque en 1988. Él fue apodado ‘asesino durmiente’ porque se tomó un descanso de 13 años para reiniciar sus crímenes luego de una primera ola de asesinatos.

Frankiln, con cabello corto y con lentes, miró al frente y permaneció en silencio durante los minutos que tomó la lectura del veredicto.

Los familiares de las víctimas, a quienes el juez les había pedido no mostrar emociones, se consolaron en silencio y se felicitaron unos a otros cuando se pronunció la palabra “culpable” en cada uno de los cargos. Algunos movieron sus cabezas como símbolo de aprobación.

El juicio en la Corte Superior del Condado de Los Ángeles, ahora entrará en la fase penal, que comenzará el 11 de mayo, en la cual los integrantes del jurado decidirán si Franklin, de 63 años, debe de ser condenado a muerte por sus crímenes. Los fiscales revelaron el miércoles que dos mujeres más, una que violó y otra que intentó secuestrar y violar en Alemania mientras estaba en el Ejército en la década de 1970, podrían testificar durante la siguiente fase del juicio.

Afuera de la corte, luego de que fue leído el veredicto, Samara Herard, hermana de la víctima más joven de Franklin, Princess Berthomieux, de 15 años, dijo que no estaba sorprendida por la falta de reacción del asesino.

“Él no valora la vida”, dijo Herard. “No le importa”.

Herard dijo que está agradecida con la decisión del jurado. Pero ella prefiere pensar en su hermana no como víctima, sino como la persona que era antes de que se encontrara con Franklin.

“Quiero recordarla como la niña dulce que tenía toda una vida por delante”, dijo.

‘Todos fueron premeditados’

El veredicto llega luego de un juicio de tres meses donde se escuchó el testimonio de 61 testigos. Los fiscales pintaron a Franklin como un depredador sexual que mató a sus víctimas y tiró sus cuerpos como si fuera la basura que debía recolectar.

“Lo hizo una y otra vez y otra vez y otra vez”, dijo Beth Silverman, vicefiscal de distrito, durante sus argumentos finales. “Todos los asesinatos en este caso fueron de primer grado. Todos fueron intencionales. Todos fueron premeditados”.

El abogado defensor de Franklin, Seymour Amster, dijo a los jurados en sus argumentos de cierre que el caso del gobierno era ‘circunstancial’ y que no había evidencia para que se le declarara culpable. Él sugirió que un familiar de Franklin cometió los asesinatos, pero no ofreció ninguna prueba.

El abogado también ofreció una disculpa por su propio comportamiento durante el juicio, que fue marcado por momentos de visible frustración y de tensos intercambios de palabras con la juez y la fiscal. En cierto punto, él dijo “estamos indefensos”, luego del fallo de la juez Kathleen Kennedy.

“Haga su trabajo”, le dijo Kennedy.

‘Cuerpos arrojados’

Los jurados claramente no se vieron nada movidos por los argumentos de la defensa.

La policía vinculó a Franklin con los crímenes utilizando tecnología de ADN en 2010 que no existía cuando iniciaron los asesinatos durante la década de 1980, de acuerdo con la fiscal. La saliva de Franklin se encontró en los pechos de varias de las víctimas, también ayudó la evidencia balística y el testimonio de una sobreviviente.

Silverman ocupó mucho de sus argumento de cierre describiendo a los jurados la evidencia en el caso, incluyendo el ADN, algo que él reconoció que puede ser ‘muy tedioso’, pero dijo que la posibilidad de que el ADN recolectado en las víctimas y las escenas del crimen no fuera de Franklin, eran mínimas.

Ella dijo que existían características comunes entre muchas de las escenas del crimen en las cuales fueron encontradas las víctimas, como los pasillos y los basureros del sur de Los Ángeles, todos a unos kilómetros de la casa de Franklin. La mayoría traía la ropa desaliñada, lo que sugiere que se les había vuelto a colocar o que los cuerpos habían sido movidos. No traían identificación.

Cada una de las escenas del crimen tenían una o más características de un lugar donde un cuerpo había sido arrojado, y no donde se había cometido el crimen, dijo Silverman a los jurados.

Una sobreviviente

La fiscal también citó el testimonio de una sobreviviente que proporcionó lo que ella dice que es “un modelo sobre las mujeres asesinadas que ya no pueden hablar y no pueden decirl qué pasó”.

La víctima, Enietra Washington, dijo que Franklin la convenció de subirse a su auto modelo Pinto en 1988. Sin advertencia alguna, sacó un arma y le disparó en el pecho. Ella recuerda que Franklin se subió sobre ella y un flash de luz mientras perdía la conciencia.

Él la lanzó del auto creyéndola muerta, dijo la fiscal Silverman.

Cuando los detectives allanaron la casa de Franklin dos décadas después, encontraron fotografías de Washington escondidas detrás de una pared, dijo Silverman al jurado.

La fiscal también recordó que existía un interrogatorio grabado por la policía, en la que el hombre no parece sorprendido por las acusaciones en su contra. Él se carcajeó a veces y llamó a una de las víctimas ‘gorda’ y a otra ‘trasero feo’ mientras los detectives le mostraron fotos.

“Están mirando hacia él, y él se ría en sus caras”, dijo Silverman.

El ADN al rescate

Franklin estaba acusado de matar a 10 víctimas, de entre 15 y 35 años, durante un periodo de tres décadas, de 1985 a 2007. También fue acusado del intento de asesinato de Washington.

Los primeros homicidios ocurrieron en el verano de 1985 y terminaron tres años después. La policía no tenía identificado a un posible agresor en siete asesinatos pero todos estaban vinculados a una pistola calibre .25.

El asesino entonces salió de la escena por años. Décadas después, en 2007, detectives de homicidios de la policía de Los Ángeles fueron informados de un laboratorio forense que el ADN de una misma persona estaba vinculado con asesinatos ocurridos en 2002, 2003 y 2007, de acuerdo con el detective Dennis Kilcoyne.

Los detectives no pudieron encontrar el ADN del asesino en las bases de datos. El departamento formó entonces una fuerza de tarea que pronto descubrió que los asesinatos más recientes estaban conectados con casos sin resolver en la década de 1980.

En 2008, los detectives presentaron ADN de escenas de crimen de ambas olas de asesinados al Departamento de Justicia de California, pidiendo una ‘búsqueda familiar’, para averiguar si un familiar cercano del asesino estaba en la base de datos.

El resultado fue negativo.

Pero dos años después se realizó otro intento y esta vez hubo una coincidencia con una persona que recientemente había sido procesada por un delito.

El padre del delincuente resultó ser Franklin, de acuerdo con las autoridades.

El plan de la pizza

Los detectives pusieron a Frankin bajo vigilancia las 24 horas del día y se les ocurrió un plan para obtener una prueba de ADN.

Un oficial encubierto simuló ser un mesero en un restaurante local y recolectó un pedazo de pizza a medio morder que el sospechoso había dejado. El ADN de ese trozo de pizza coincidió con el ADN dejado por el sospechoso en muchos crímenes, dijo Kilcoyne.

Franklin fue arrestado en julio de 2010.

Cuando la policía allanó su casa en el sur de Los Ángeles, descubrieron fotos y videos de muchas mujeres no identificadas. La policía ha dado con la identidad de algunas, pero de otras sigue siendo un misterio.

Silverman llamó a Franklin como “un asesino serial que estaba escondiéndose a la vista de todos”.

“La ciencia en el 2010 finalmente alcanzó al acusado por los crímenes que cometió desde la década de 1980”, dijo poco antes de que el caso pasara a manos de jurado.

Luego del veredicto del jueves, los reporteros rodearon a los familiares de las víctimas. Herard, hermana de Berthomieux, mantuvo su compostura mientras hablaba sobre Princess en frente de muchas cámaras.

Momentos después, ella abrazó a Lilcoyne, el detective que tuvo un rol esencial en la investigación.

“Muchas gracias,” le susurró al odio al detective una y otra vez, con lágrimas en los ojos.

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