BOG01. BOGOTÁ (COLOMBIA), 23/09/2015.- Combo de fotografías que muestra al máximo líder de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverry, alias "Timochenko", (d, imagen cedida por el diario colombiano El Espectador); y al presidente colombiano, Juan Manuel Santos (i). El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y el máximo líder de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverri, alias "Timochenko", se encontrarán hoy en La Habana, donde se anunciarán importantes avances hacia la firma de un acuerdo de paz. lo que ha generado gran expectación en el país. EFE/LEONARDO MUÑOZ-EL ESPECTADOR/INGRID REYES/SOLO USO EDITORIAL

LA HABANA, Cuba.- El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos se reúne con el máximo líder de las FARC, Rodrigo Londoño, alias “Timochenko”, para anunciar un acuerdo sobre justicia transicional que será crucial para el proceso de paz.

El Gobierno y la agrupación guerrillera anuncian hoy los detalles del acuerdo, uno de los asuntos más controvertidos de las negociaciones iniciadas en 2012, porque permite procesar a los responsables de los delitos durante el conflicto armado que afecta a colombia desde hace varias décadas.

Tal acuerdo incluiría la creación de un tribunal especial y la posibilidad de que los guerrilleros cumplan penas que no serían de cárcel.

El plan facilitará poder cerrar pronto el punto de la agenda referido a la reparación de las víctimas, tema que las partes discuten desde hace más de un año y que llevaba meses estancado.

Este tribunal estará conformado por dos salas, una de sentencia y otra de juzgamiento. La diferencia es que a la primera llegarán los procesos en los que los involucrados acepten responsabilidad de los hechos, y a la segunda le corresponderá los casos en los que no se acepten cargos y se haga necesaria una comprobación.

Para evitar que se presenten personas que no tengan relación alguna con el proceso de paz y busquen los beneficios de este modelo, se establecerán una serie de filtros.

 

El modelo base será de justicia restaurativa, lo que permitirá imponer penas restrictivas de la libertad, pero que no implican cárcel. Esto quiere decir que la víctima y el victimario podrían acordar la forma en que se cumplirá la sentencia, por ejemplo a través del desarrollo de obras.

Todo esto se mantendrá siempre y cuando se garantice la reparación de las víctimas, porque, de lo contrario, se podría aplicar una pena efectiva de cárcel.

Un punto clave que tendrá el acuerdo es que en determinados casos, muy específicos, habría elegibilidad política en las zonas en las que tengan la restricción de la libertad. Esto, por supuesto, requiere reglas claras que se están construyendo.

Otro aspecto importante es que se buscarán mecanismos para dar garantías de no extradición bajo la premisa de que se debe garantizar la verdad para las víctimas de más de 50 años de confrontación armada.

Además, cabe la posibilidad de que se tramite una ley de indulto, amnistía y de delitos conexos para casos específicos. Esto tiene que terminar de acordarse en La Habana.

Este acuerdo de justicia incluirá a todos los actores del conflicto, como miembros de la Fuerza Pública, desmovilizados de las Farc y sectores sociales, políticos y económicos que estuvieron relacionados con el conflicto.

Claro que este acuerdo, que es el primero en el que las FARC aceptan un modelo de justicia que incluye al Estado, tendrá que tener una instrumentalización que pasaría por el Congreso, bajo los modelos expeditos que se crearían con la reforma constitucional que el Gobierno impulsa esta semana.

Encuentros anteriores

El hoy presidente colombiano, en la época senador del Partido Liberal, hizo parte de una comisión internacional de verificación que estuvo en El Caguán, donde saludó al jefe guerrillero Iván Ríos, quien en 2008 sería asesinado por otro rebelde que le cortó la mano derecha para cobrar una recompensa, época en la que Santos era ministro de Defensa.

El Gobierno colombiano buscó por primera vez una negociación con las guerrillas durante la presidencia del conservador Belisario Betancur (1982-1986), quien se reunió en 1984 en Madrid y México con Iván Marino Ospina, líder en la época del Movimiento 19 de Abril (M-19).

Quince años después, fue Andrés Pastrana, otro conservador, quien se mostró al lado del jefe de la principal guerrilla del país y quien el 9 de julio de 1998, como presidente electo, se reunió en una zona selvática con el fundador y líder de las FARC, Manuel Marulanda, alias “Tirofijo”, para hablar de un proceso de paz, que tomó forma al año siguiente.

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