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En muchas ocasiones nuestro organismo está cargado de toxinas por culpa de las sustancias químicas presentes en la comida, el aire, los productos de higiene y limpieza, el agua, etc. Con el paso del tiempo, estas toxinas que acumulan y pueden ocasionarnos molestias y enfermedades.

Los riñones se encargan de limpiar estas sustancias y evacuarlas a través de la orina. No obstante, si tienen demasiado trabajo pueden sobrecargarse o debilitarse. Lo ideal sería ayudarles en la función depurativa, la cual realizan junto con el hígado, el intestino y la piel.

Por ello, el día de hoy te traemos un remedio casero que te ayudará a depurarlo.

Ingredientes

-10 hojas de albahaca fresca (15 g)
-5 hojas de salvia fresca (8 g)
-1 vaso de agua (200 ml)
-1 cucharada de miel de abeja (25 g)

Preparación

Para preparar este remedio necesitamos que las plantas aromáticas sean frescas. De este modo nos aseguramos de que mantengan sus virtudes intactas.

Solo tenemos que batir, licuar o triturar las hojas de albahaca y de salvia con el agua.

Tras obtener una mezcla homogénea, endulzaremos con la miel de abeja.

¿Cómo lo tomamos?

Para beneficiarnos de este remedio y depurar los riñones de toxinas deberemos tomarlo al despertarnos, en ayunas, por lo menos media hora antes del desayuno.

Debemos elaborar este preparado medicinal cada día durante una semana, sin conservar el remedio. Lo prepararemos cada mañana y lo tomaremos en el momento.

Podemos hacer este tratamiento de manera habitual, pero siempre durante una semana.

Recomendamos no hacer este tratamiento natural sin supervisión médica si sufrimos alguna enfermedad o tomamos medicación.

Consejos

Para potenciar los efectos de esta depuración deberemos tener en cuenta los siguientes consejos:

Beber dos litros de agua al día, fuera de las comidas, en especial durante esta cura depurativa.

Reducir el consumo de sal y de productos lácteos.

Aumentar la ingesta de alimentos vegetales crudos para que haya una ración en cada comida.

Hacer deporte para acelerar el metabolismo y aumentar la sudoración. De este modo facilitamos la función renal.

Abrigar siempre la zona de los riñones (entre las lumbares y las dorsales), ya que estos órganos son muy sensibles al frío. Podemos aplicarnos calor con una esterilla o bolsa de agua si lo necesitamos.

Fuente

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