universitaria

El Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT) no tiene estrategias para tratar la deserción universitaria, que en República Dominicana supera más del 50%. La institución gubernamental no cuenta con estudios actualizados sobre esta problemática.

“No es posible dar un dato actualizado sobre la deserción universitaria”, explica el viceministro de esa cartera Rafael González. “Por eso vamos a hacer un estudio, para, en función de éste, ver la magnitud del problema y hacer los correctivos”, admite.

Según recuerda el funcionario, en el país se han realizado dos estudios, el último en 2012.

La primera investigación que se realizó de esta naturaleza data del año 2010. El estudio, titulado “Deserción, Repitencia y Eficiencia de la Titulación en la Educación Superior” arrojaba, entre otros asuntos, que la mitad de los estudiantes universitarios desertaba antes de obtener un título.

En el 2012 el análisis “La educación superior en República Dominicana”, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) daba la misma cifra de abandono. Este último documento recomendaba “dar alta prioridad a la reducción de la deserción en educación superior, en 20% hacia 2018”.

Pero el país está muy lejos de cumplir con esta recomendación. La ministra del MESCyT, Ligia Amada Melo, estimaba en el 2013 que la deserción universitaria rondaba en un 53%. Esa es la cifra que actualmente estima la institución estatal.

Esto significa que si en el 2012 (año de las últimas estadísticas publicadas por el MESCyT) se matricularon 445,909 estudiantes en una de las 31 universidades o 10 institutos superiores que tiene el país, 231,872 lograrían finalizar sus estudios superiores.

Pero si se hace una comparación con los datos de la Oficina Nacional de Estadísticas -ONE- las cifras distan de manera excesiva. Del 2008 al 2012 el número de inscritos en las academias superiores oscilaba entre 352,166 y 445,909. Pero la cantidad de egresados en ese mismo periodo estuvo entre los 31,138 y 41,114.

¿Por qué detienen
los estudios?
José Espinal, de 24 años, tiene casi dos años con la universidad “parada”. Dejó de estudiar justo en el momento en que su padre se marchó del hogar, “se fue con otra persona”, y él tuvo que asumir los gastos del hogar. José viajaba desde Monte Plata a la capital para estudiar Derecho en Universidad del Caribe, todos los sábados.

“Ahora no gano mucho dinero y estoy manteniendo mi casa porque mi padre se fue hace un año y pico… Estoy tratando de cambiar de empleo y no he conseguido, eso me tiene estancado”, lamenta. José vive en Monte Plata y trabaja en una oficina del Ministerio de Salud. Allí gana RD$6,800 mensuales para cubrir los gastos de su casa, con su madre que es ama de casa.

La situación socioeconómica de los estudiantes, problemas familiares y razones académicas son tres de las razones principales por las que los jóvenes desertan de las academias superiores. Así como José, también está Teresa, quien trabajaba hasta las 6:00 de la tarde y estudiaba en la Universidad Autónoma de Santo Domingo las horas restantes del día.

Ella, a sus 20 años, comenzó a estudiar Comunicación Social y con ese ritmo duró dos años, hasta que tuvo su niña. Ahí fue cuando dejó la academia. Ahora tiene 26 años y no descarta volver, pues su hija ya está creciendo.

Ligia Amada Melo reflexiona que el motivo por el que más de la mitad de los estudiantes que ingresan a la universidad deciden detener sus estudios se debe a la falta de planificación de la universidad y a asuntos económicos. “… los estudiantes, la mayoría son pobres y tienen que trabajar. A veces van a trabajar y tienen que abandonar los estudios; y otra parte, muy alta, se debe a la falta de planificación de las universidades”, señala.

Seis años sin resultados
Sin formas de obtener estudios recientes desde el MESCyT, elCaribe acudió a los archivos periodísticos. El estudio del 2010 arrancó reacciones de los rectores de las universidades privadas, en aquel entonces, que pedían aunar esfuerzos para disminuir la deserción.

En ese entonces, Agripino Núñez Collado, quien era rector de la PUCMM, habló de la necesidad de hacer esfuerzos por mejorar la situación. Y para los rectores de Utesa e Intec, la conclusión de la investigación debía servir de reflexión a cada institución. De eso hace ya seis años.

Declaraciones más recientes –julio 2015- del vicerrector docente de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Jorge Azjana, apuntaban a que las limitaciones de dicha universidad eran una de las razones por las que aumenta la deserción en jóvenes.

La UASD tiene prácticamente la mitad de la matrícula universitaria del país, y una de las quejas de los rectores de las universidades privadas sobre ese 50% de deserción era que incluía a los alumnos de la UASD, desequilibrando los resultados que podrían dar el resto de las academias privadas. Para el estudio del 2010, solo participaron 20 universidades. l

El estudio pendiente

Rafael González, viceministro del MESCyT, aseguró que en este 2016 el país tendrá resultados de un estudio que arrojará la movilidad interna en el sistema de educación superior (alumnos que cambian de universidad), el tiempo promedio que hace un estudiante en una carrera y el abandono universitario.

Actualmente, esa investigación está “a nivel de diseño” y pronto se abrirá una convocatoria de licitación. González advirtió sobre la complejidad de analizar la deserción universitaria, precisamente porque los estudiantes salen de una academia para ingresar a otra, y ese caso no implica un abandono al sistema educativo superior.

“Hay un proceso de movilidad que es lo que queremos estudiar. Hay datos que a veces se manejan, de deserción, que no toman en cuenta la variable de movilidad, entonces te puede dar un dato que no es verídico, de que hay una deserción por alrededor de 40%, cuando posiblemente la realidad es que sea menor, que lo que ha habido es un traslado”, reflexiona el funcionario. La investigación, según señaló, será punto de partida para decidir estrategias que traten esta problemática.

La mayoría de los estudiantes son pobres y tienen que trabajar. Además falta planificación de las universidades”.
FUENTE