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La hija de 16 años del actor Paul Walker, Meadow, ha contestado al comunicado en el que la compañía alemana Porsche culpa a su padre de su muerte tras estrellarse el vehículo que conducía su amigo Roger Rodas hace dos años repitiendo lo mismo que en su demanda interpuesta en septiembre: el coche no hubiera perdido el control si hubiera tenido un sistema de control de estabilidad adecuado y medidas para proteger a sus ocupantes.

“Es vergonzoso que Porsche esté tratando de eludir su propia responsabilidad culpando a la víctima, Paul Walker, por su propia muerte por ocupar el asiento de copiloto de su Carrera GT. Al contrario que las afirmaciones de Porsche, los hechos están claros: Paul era el pasajero de un coche que no estaba diseñado para proteger a sus ocupantes en una colisión en una carretera recta a plena luz del día y a velocidades muy por debajo de las que puede alcanzar el vehículo”, cuenta un representante de Meadow a TMZ.

El fabricante de coches aseguraba que el actor era un “experto conductor del Carrera GT de 2005” y que el vehículo en el que el actor era copiloto había sido “alterado y usado de forma incorrecta, y que no tenía el mantenimiento adecuado”, según informaba el portal.

Además, la demanda de Meadow de hace dos meses cuestionaba la afirmación de que el accidente fue causado por un exceso de velocidad, con Roger Rodas conduciendo a entre 130 y 150 km por hora, ya que según la adolescente su velocidad real era de entre 100 y 115 km por hora.

La joven denunció también que Paul seguía vivo cuando el coche se incendió y que un “defectuoso” cinturón de seguridad le impidió escapar después de que la función de seguridad “atrapara el torso de Walker con enorme fuerza, rompiendo así sus costillas y su pelvis” dejándolo atrapado.

Walker murió hace dos años en Santa Clarita (California) cuando su amigo Roger Rodas perdió el control del Carrera GT en el que viajaban y chocó contra un poste de luz y dos árboles para después terminar envuelto en llamas.

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