CEPAL
SD. Los costos de los ciberdelitos ascendieron a US$113,000 millones en 2013, según datos de Symantec para 24 países del mundo contenidos en un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicado ayer.

De acuerdo con los datos ofrecidos por la CEPAL, República Dominicana se encuentra en el Top Ten o entre los diez países con mayor porcentaje de por lo menos tres indicadores de los ciberdelitos registrados para América Latina y el Caribe, los cuales pueden incidir en la competitividad de las naciones.

En lo que tiene que ver con los principales incidentes de ciberseguridad en 2013, República Dominicana está en el Top Ten, aunque sea como la última posición de los países con mayor número de “correos no deseados”, a pesar de ser una nación pequeña.

Además, República Dominicana está en el Top Ten de los países de América Latina y el Caribe con mayor cantidad de “robos de identidad con objetivos específicos”, ocupando el noveno lugar y también ocupa la posición número 10 entre las diez naciones de la región con mayor cantidad de programas maliciosos.

Estos datos contenidos en el informe “La nueva revolución digital” también reflejan que República Dominicana está entre los 18 países de América Latina con mayor penetración a internet de banda ancha fija y móvil.

Según el estudio “La nueva revolución digital: de la Internet del consumo a la Internet de la producción”, el desarrollo digital de la región enfrenta problemas, debido al carácter exógeno del progreso de las tecnologías y el hecho de que éstas se vinculan a la estructura económica casi únicamente a través del consumo privado.

Asimismo explica que la región avanza en el acceso a Internet, aunque con muchas diferencias entre países y al interior de cada uno. “Entre 2006 y 2014, el porcentaje de usuarios de Internet pasó de 20.7% a 50.1% de la población, cifra todavía muy inferior al promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que alcanzó 81,8%”, expresa el informe.

También expresa a que las acciones relativas a las tecnologías digitales que se implementen en la actualidad en el ámbito de la producción definirán las condiciones de competitividad y, por ende, de generación de empleos en la próxima década en la región. “No acoplarse a la revolución digital conduce a un rezago en el crecimiento económico y en el desarrollo social”, indica.

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