Vía Láctea -NASA-raccoon knows

Un nuevo mapa de la Vía Láctea ofrece a los astrónomos un estudio detallado del frío y denso gas que está flotando por toda nuestra galaxia desde el cual nacen las estrellas.

El telescopio APEX en Chile completó recientemente un mapa llamado ATLASGAL (APEX Telescope Large Area Survey of the Galaxy) usando datos recopilados previamente del hemisferio sur del plano galáctico, donde se extiende la mayoría de masa de la Vía Láctea.

“Podemos obtener por primera vez un censo completo de las regiones donde se forman las estrellas dentro de nuestra propia galaxia”, le dijo el científico Carlos De Breuck del Observatorio Europeo Austral, a CNN. “Esto nos permite encontrar todas las regiones y estudiar sus propiedades, tales como el tamaño de las masas de gas desde donde se forman las estrellas”.

Esta es la primera imagen de este tipo en ser captada en la longitud de onda submilimétrica entre la luz infrarroja y las ondas de radio. Además, la imagen es mucho más grande y más detallada que su primera versión, pues traza una imagen más completa del polvo y los gases de la Vía Láctea.

“Visto en la luz visible, estas regiones del universo a menudo están oscuras y ocultas debido al polvo, pero brillan intensamente en la parte milimétrica y submilimétrica del espectro”, según el Observatorio Europeo Austral (ESO, por sus siglas en inglés).

El mapeo del APEX fue hecho en el lapso de varios años, entre julio de 2007 y noviembre de 2010 debido a la gran magnitud de la investigación, según De Breuck. El estudio se combinó y se analizó con otros datos. Las conclusiones fueron publicadas en enero de 2016 en la revista Astronomy & Astrophysics.

El radiotelescopio APEX de 12,19 metros, el cual está ubicado a casi 5.090 metros sobre el nivel del mar en el Llano de Chajnantor, en la región de Atacama en Chile, le ha dado a los astrónomos la capacidad de estudiar el “universo frío”… el gas y el polvo con temperaturas cercanas al cero absoluto.

Si miras en el mapa, los datos del APEX aparecen en rojo. El azul en la imagen fue captado en las longitudes de onda infrarrojas más cortas por el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA como parte de la investigación GLIMPSE. Y las tenues estructuras rojas vienen de las observaciones equivalentes hechas por el satélite Planck de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés).

“El hemisferio sur es mucho mejor para observar la Vía Láctea, ya que el centro galáctico está elevado en el cielo”, dijo De Breuck. El centro galáctico es el centro de rotación de la Vía Láctea. Es difícil de observar desde América del Norte y Europa. La zona norte de la Vía Láctea fue previamente documentada por el Telescopio James Clerk Maxwell en el Observatorio Mauna Kea en Hawái.

Si quieres explorar más de nuestra galaxia, estás de suerte. Todas las últimas imágenes del ATLASGAL están disponibles al público en los archivos de la ESO. Tanto los astrónomos profesionales como los aficionados son bienvenidos por igual y se les anima a descargar los datos.

“Esperamos tener un legado duradero para ATLASGAL y mostrar la función importante que el telescopio APEX tiene para la comunidad astronómica”, dijo De Breuck.

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