HONG KONG - NOVEMBER 14:  A peace sign made with the Eiffel Tower stands during a memorial event for victims of the Paris terror attacks on November 14, 2015 in Hong Kong, Hong Kong. At least 120 people have been killed and over 200 injured, 80 of which seriously, following a series of terrorist attacks in the French capital.  (Photo by Xaume Olleros/Getty Images)

Había una sensación de que eran inevitables los ataques que ocurrieron en París el viernes.

El primer ministro francés Manuel Valls había calificado la amenaza terrorista contra Francia como “sin precedentes”. El presidente François Hollande dijo este verano que los servicios de inteligencia estaban descubriendo nuevas evidencias de potenciales ataques cada semana.

¿La razón?

La declaración de ISIS de un califato islámico que ha inspirado una generación de extremistas islámicos franceses, mismos que se han enfurecido por los ataques aéreos de Francia contra el grupo en Siria e Iraq.

Lo extenso de la radicalización sobrepasa a los servicios de seguridad franceses

Se han abierto expedientes a más de 5.000 sospechosos de extremismo islámico en Francia, pero los servicios de seguridad solo tienen recursos humanos y materiales para monitorear a una pequeña fracción de esos sospechosos 24 horas al día. Alrededor de 1.000 han viajado a Siria e Iraq para pelear por la yihad o están en tránsito en esos países, y solo son los que las autoridades francesas conocen.

Los números son impresionantes.

Más de 500 ciudadanos franceses están peleando con grupos yihadistas en Siria e Iraq, 137 han muerto, 250 han regresado, 300 están en tránsito y 700 extremistas en Francia quieren viajar hacia el Medio Oriente, de acuerdo con cifras oficiales dadas a conocer el mes pasado.

En toda Europa se cree que hay más de 6.000 extremistas que han viajado a Siria e Iraq, de los cuales 1.500 han regresado.

Los tambores anunciando el terror precedieron a los ataques del viernes.

En febrero de 2014, la policía de Cannes en la Riviera Francesa desarticuló un complot terrorista de Ibrahim Boudina, un extremista franco argelino que supuestamente apenas había regresado de pelear con ISIS en Siria. La policía encontró una pistola, instrucciones para realizar una bomba y tres latas de refresco llenas con el complejo explosito TATP, el mismo que utilizaron los atacantes de París. Los explosivos tenían tornillos y clavos para que funcionaran como metralla, de acuerdo con fuentes que tuvieron acceso a la investigación.

En mayo de 2014, Mehdi Nemmouche, un franco argelino que luchó para ISIS y que supuestamente ayudó a mantener en resguardo a occidentales secuestrados en Siria antes de regresar a Europa, disparó y mató a cuatro personas en un museo judío en Bruselas.

En diciembre de 2014, unos días después de publicar una bandera de ISIS en su página de Facebook, Bertrand Nzohabonayo entró a una estación de policía en el centro de Francia y apuñaló a varios oficiales antes de que recibiera disparos fatales.

En enero, ocurrió un ataque que conmocionó al mundo. Said y Cherif Kouachi entraron a la redacción de la revista Charlie Hebdo y mataron a 12 personas. Uno de sus amigos, Amedy Coulibaly, que era fanático de ISIS, entró a una tienda kosher y mató a una policía, así como a varios clientes.

A finales de ese mes, las autoridades belgas mataron a dos reclutas de ISIS y detuvieron a otro. Los tres tenían los químicos necesarios para fabricar explosivos.

El sábado, las autoridades belgas realizaron varios cateos en Molenbeek, todos en conexión con los ataques de París. Un alto funcionario antiterrorista belga dijo que hasta ahora no se han encontrado vínculos entre la célula belga y los atacantes de París, pero las investigaciones continúan.

Más complots terroristas fueron descubiertos en abril, en julio, en julio y en agosto.

Ese último mes, un marroquí, Ayoub el-Khazzani, intentó lanzar un ataque a bordo de un tren cerca de la frontera entre Bélgica y Alemania, pero fue detenido debido a la heroica intervención de tres estadounidenses. El-Khazzani había viajado a Turquía y posiblemente a Siria unos meses antes del ataque.

Funcionarios antiterroristas sospechan que el-Khazzani desarrolló vínculos con la misma red de militantes franceses de ISIS, al igual que Sid Ahmed Ghlam, un hombre que planeó atacar sin éxito iglesias francesas en abril.

Dicha red, conocida como la red Artigat, se cree que tiene un rol principal en la publicación de una revista en francés llamada Dar el Islam, que en repetidas ocasiones ha llamado a atacar Francia.

Funcionarios antiterroristas europeos están preocupados de que militantes franceses de ISIS que pertenecen a la red Artigat han recibido la tarea, por parte del liderazgo de ISIS, de organizar y llevar a cabo ataques en Francia.

El nombre dado a la red proviene del pueblo de Artigat, localizado al sur de Toulouse, donde un grupo de extremistas solía reunirse e una granja. Uno de ellos era Fabien Clain, quien alguna vez fue residente de Toulouse tras llegar de la isla de Reunión, y quien ahora se cree que está luchando con ISIS. En su círculo estaba Mohammed Merah, un franco argelino que realizó ataques terroristas en Toulouse en 2012, así como Sabri Essid, otro amigo de Merah que se cree que también está luchando con ISIS.

El último complot fue desarticulado el 29 de octubre, cuando la policía arrestó a un extremista que planeaba atacar una base naval en Toulon, la sede del portaaviones Charles de Gaulle, mismo que ha sido usado por Francia contra ISIS.

Debido a la existencia de tantos complots, los funcionarios franceses están preocupados por otro posible ataque terrorista a gran escala durante las semanas siguientes.

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