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La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), representa un grupo de patologías intestinales, entre las que destacan la Enfermedad de Crohn y la Colitis Ulcerosa.

Ambas son manifestaciones intestinales que se producen por una alteración en el sistema inmunológico, el cual reconoce como potencial enemigo a las células digestivas, produciendo un efecto inflamatorio que permanece más tiempo del normal, por lo que daña estructuralmente al aparato digestivo.

De acuerdo con el gastroenterólogo Iván Malchiodi, la EII al igual que otras patologías, como el asma o la artritis reumatoide, aparece en brotes tras los cuales se van sucediendo cambios en el aparato digestivo, que con el tiempo, tiende a deformarse o a alterarse más en cada crisis, incrementando incluso la potencialidad de aparición del cáncer de colon. De aquí la importancia del diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno.

En Venezuela no existen datos epidemiológicos concretos para establecer la incidencia de esta enfermedad en la actualidad. Aún así, según la experiencia en su consulta, Malchiodi señaló que: “se calcula que, en estos momentos, contamos con un número aproximado de 4.000 pacientes atendidos con este diagnóstico. Respecto a la distribución geográfica de esta enfermedad la misma es variable, siendo los países mediterráneos y el pueblo judío los que presentan mayor incidencia y prevalencia de EII, seguidos por el norte de América”.

El especialista señaló que las edades de presentación más comunes son la infancia-adolescencia y en el adulto contemporáneo. Sin embargo, puede presentarse a cualquier edad, por lo que se prefiere hablar de pacientes con predisposición a presentar la enfermedad y sometidos a factores disparadores de la misma: el estrés, la amebiasis a repetición, entre otras causas.

Algunos síntomas se asemejan a otras enfermedades, como por ejemplo: síndrome de intestino irritable, dolores premenstruales, entre otros. Sin embargo, lo más representativo de esta patología es la persistencia de diarrea, la cual se acompaña de moco y de sangre, siendo esta última un signo de alarma, con la adición de la pérdida de peso.

Entre más pronto mejor

Como toda patología, si es diagnosticada correctamente, puede ser tratada de la mejor manera. El especialista explicó que: “el diagnóstico habitualmente lo realiza el gastroenterólogo mediante una endoscopia digestiva inferior, en la cual se toman muestras que serán analizadas por un patólogo y luego, a través del equipo multidisciplinario que actúa en conjunto, se realiza el manejo adecuado para cada paciente”.

El diagnóstico temprano va a permitir a grandes rasgos: mayor facilidad para mantener la remisión del paciente, más oportunidad de evitar complicaciones y mejorar ampliamente la calidad de vida del paciente. El galeno aseguró que, el tratamiento es individual para cada individuo y regularmente es en fases: “lo más importante es que el paciente sea valorado por varios especialistas, no solo médicos sino de otras áreas, como la psicología, que ayuda en gran medida a mejorar la situación social, familiar y personal del paciente, todo esto con el objetivo de recuperar su calidad de vida”.

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