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La autoestima es aquella forma en que nos consideramos a nosotros mismos, lo cual no solo se reflejará en nuestra forma de ser y comportarnos, sino que también en el modo que nos verán los demás.

De cuán elevado esté nuestro autoestima dependerá cómo los demás se comportarán frente a nosotros, ya sea con respeto, amabilidad, o desprecio, siendo muchas de las reacciones emitidas por terceros las mismas que nos auto-otorgamos; por lo que elevar la autoestima resulta muy importante para el desarrollo personal de todo individuo, y acercarnos así un poco más al objetivo de vivir una vida plena y feliz.

Identifica tus cualidades

Una de las principales herramientas para elevar la autoestima es reconocer nuestro lado positivo y todas aquellas cosas que nos ayudan a nuestro crecimiento y desarrollo en la vida, ya sean rasgos físicos que consideremos favorables (delgados, linda sonrisa, ojos alegres, bonita piel, cabello luminoso); aptitudes y conocimientos, ya sean de una determinada profesión o de un área en específica; así como las facilidades para realizar tareas u organizar todo tipo de cosas, un buen desempeño con trabajos manuales, manejo perfecto de la Internet, o todo lo que se te pueda ocurrir que representa un valor agregado a tu persona.

Piénsate como un producto que quieras vender al resto de las personas, para lo cual deberás reconocer y resaltar todas las características positivas que a los demás individuos les interesa disfrutar, ya sea en calidad de empleado, socio, amigo, pareja, o en cualquier ámbito de la vida.

Confía en ti mismo

Cuando tengas claro cuales son tus puntos fuertes, identificados de una forma sincera y racional, debes confiar en ellos a todo lo que dé. No dejes que pequeños reveses, problemas o proyectos concluidos de una forma no deseada, despierten en ti la impresión de que algo salió mal a causa de tu ineficacia, incapacidad, inseguridad, o cualquier otro tipo de pensamiento negativo.

Las cosas a veces salen mal, lo que no significa que sea culpa tuya o que no tengas la capacidad para enfrentarlo. Recuerda todas las cualidades que enumeraste en el primer paso, ya que confiando en ellas podrás enfrentar cualquier obstáculo o desafío que se te presente.

Valórate a ti mismo

¿Otros tienen titulo universitarios mientras tu solo uno técnico?, ¿No socializas tan bien como los demás?, ¿te sientes inferior por no tener tantas pertenencias materiales?

Pues ninguna de estas situaciones es excusa para dejar de creer y valorarte a ti mismo, sencillamente porque son absurdas.

No siempre necesitas un título universitario, pudiendo estar a la altura de cualquier otra persona por el hecho de ser un excelente autodidacta, o por haberte concentrado en experimentar y consolidar tus conocimientos en la práctica y no únicamente en los libros.

Siempre hubo y habrá gente que es la reina de la fiesta, y reconozcámoslo, a la que envidiamos un poquitín en algún momento, pero ten en cuenta que si algo malo hay para las relaciones personales es la extremada timidez o la sociabilidad exacerbada, por lo que mantente alejado de estos dos polos, y adapta tu forma de ser a un modo que te haga sentir cómodo, pero sin descuidar tus relaciones interpersonales.

Da una imagen de alta autoestima

Como decíamos al comienzo, los demás te tratarán casi directamente proporcional a como te tratas y consideras a ti mismo, por lo que dar una imagen de autoestima alta y de triunfo es esencial para generar la misma impresión en las demás personas, que se sentirán a gusto y agradecidas de poder contar con tu compaña, colaboración, trabajo o servicios.

¿Cómo logras esto? Pues mucho tienen que ver con lo físico, con una buena postura, vistiendo de una forma que nos haga sentir bien, luciendo presentables en general, y prestando mucha atención al lenguaje corporal.

No a la depresión

Y por supuesto que la depresión queda definitivamente fuera de nuestras técnicas para elevar la autoestima, por lo que ni pienses en deprimirte al menor comentario negativo o desfavorable sobre ti o tu trabajo, o cuando algo te ha salido mal.

En lugar de ello, en caso de que se trate de una crítica constructiva, razona si efectivamente tienen razón, y analiza cómo puedes remediar la situación. Toma esto como una oportunidad para mejorar, mientras que a las críticas destructivas consideralas como un elogio de tu trabajo y para tu persona, pues si alguien se toma el tiempo y el desgaste mental de pensar una argucia para hacerte sentir mal, ¡realmente tu valor es muy alto!