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NUEVA YORK – Lo que comenzó como una noche de juerga con un amigo terminó en una pesadilla para el inmigrante colombiano Freddy González (44), quien fue asaltado y golpeadoe nfrente de su casa en la ciudad de Elizabeth, en Nueva Jersey.

El suceso, que es investigado por la policía de la ciudad, ocurrió el amanecer del pasado sábado. Las horas antes del asalto González las había pasado cantando karaoke con un amigo cerca a la estación del tren, luego lo llevó a su casa y condujo a la suya en la calle Bank. Al bajarse del auto, recibió un golpe contundente en la parte posterior de la cabeza.

“No recuerdo nada. No vi a nadie. Sólo que me desperté minutos después, caminé treinta pasos y toqué la puerta de mi casa”, contó la víctima, que vive con su hermana Carmen (45) y la hija de ella de 24 años.

“Mi hija llamó a la Policía en inglés a las 2:58 a.m. y nos quedamos esperando. Luego llegó nuestro otro hermano Julián y él nos llevó hasta el Hospital Trinitas”, dijo Carmen, agregando que la Policía llegó sino hasta casi las 5 a.m. al centro médico cuando estaban atendiendo a la víctima.

Lo golpiza fue tan brutal que ahora González deberá tener operaciones en la boca y en los pómulos, aunque la recuperación avanza bien, luego que estuvo hospitalizado hasta el domingo. “El lunes vinieron tres detectives amables a la casa a hacer preguntas. Una de ellos hablaba español”, contó el hombre originario de Armenia .

González lleva 14 años en el país y es residente permanente. Tiene seguro médico por su trabajo en una fábrica de chocolates, pero es cabeza de familia porque su hermana está incapacitada, además de tener un hijo de 18 años en Colombia. “Es el primer incidente violento que me ocurre en todos estos años”, dijo el inmigrante a quien le robaron $600 que tenía para el alquiler, dos tarjetas bancarias y una cadena de oro.

El teniente Daniel Geddes de la policía de Elizabeth dijo a El Diario que dos detectives trabajan en el caso y que todavía no tienen información para compartir ni imágenes de cámaras de seguridad. “En esa zona no son comunes asaltos ni nada parecido a crímenes de odio”, indicó el oficial, aclarando, además, que la Uniformada fue llamada desde el hospital, y no de la casa de la víctima como aseguran sus familiares.

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