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La vaginosis bacteriana (VB) es la principal causa de vaginitis (inflamación de la vagina). Las otras dos causas principales de la vaginitis son la candidiasis (infección vaginal por hongos) y la tricomoniasis (causada por un protozoo). La VB afecta a más de tres millones de mujeres anualmente, incluyendo el 60 por ciento de los pacientes de consultas en las clínicas de enfermedades de transmisión sexual (ETS). Es una de las infecciones más comunes del tracto genital en mujeres embarazadas y afecta a aproximadamente el 12 a 22 por ciento de las mujeres.

¿Qué causa la vaginosis bacteriana?

Aunque la VB es más común entre las mujeres con enfermedades de transmisión sexual, ningún estudio médico ha demostrado que estainfección bacteriana se transmite sexualmente. Lo más aceptado es que la VB es el resultado de ciertas alteraciones en la flora bacteriana natural de la vagina.

Como la boca, los intestinos y otras partes del cuerpo humano, bacterias inofensivas normalmente habitan en la vagina. Muchas de estas bacterias en realidad protegen al cuerpo de infecciones causadas por otras bacterias. En la vagina, los lactobacilos son las bacterias naturales que protegen de la proliferación de las bacterias infecciosas y por lo general representan el 95 por ciento de la población bacteriana. Pero si los lactobacilos se reducen en número, las otras bacterias tendrán la oportunidad de crecer demasiado.

Varios factores pueden causar una pérdida de lactobacilos en la vagina, incluyendo los antibióticos, medicamentos vaginales, hormonas sistémicas, preparaciones anticonceptivas y duchas vaginales, así como la relación sexual y enfermedades de transmisión sexual. Una disminución de lactobacilos en la vagina, combinado con el crecimiento excesivo de otras bacterias (específicamente, Gardnerella vaginalis y bacterias anaeróbicas, que crecen en condiciones de ausencia de oxígeno), es la causa más común de la vaginosis bacteriana.

¿Cuáles son los síntomas de la vaginosis bacteriana?

Más del 50 por ciento de las mujeres con VB no muestran o tienen síntomas. Entre las que sí tienen síntomas, el flujo vaginal desagradable es el más común. El olor que se asocia con esta descarga se debe a las sustancias químicas que se producen por la bacteria que causa la VB. La menstruación y las relaciones sexuales suelen empeorar el olor, pues el semen y la sangre reaccionan químicamente con las bacterias liberando sustancias químicas olorosas. Las secreciones suelen ser delgadas, oscuras, gris mate en color y a veces burbujeantes. Además puede ocurrir picazón o irritación del área vaginal externa.

¿Cuáles son las consecuencias de la vaginosis bacteriana?

La VB no tratada en mujeres no embarazadas normalmente permanece como una inflamación local, produciendo síntomas sólo en la vagina. En las mujeres embarazadas una vez fue considerada como una molestia benigna también, sin embargo al menos nueve estudios clínicos recientes han demostrado que la VB durante el embarazo se asocia con el parto prematuro y la rotura prematura de membranas (ruptura de la bolsa de agua antes de tiempo). Las mujeres con VB durante el embarazo tienen de dos a tres veces más probabilidades de parto prematuro que las mujeres sanas. También se asocia con un mayor riesgo de infección postparto (corioamnionitis y endometritis).

¿Cómo se diagnostica la vaginosis bacteriana?

Durante un examen, el médico examinará la evidencia de VB a través de:

• El examen de las descargas vaginales, ya sea directamente o con un microscopio
• El control de la acidez de la descarga vaginal
• Detectando productos químicos olorosos liberados por las bacterias que causan la enfermedad.

El diagnóstico se realiza con mayor frecuencia mediante el examen de la descarga bajo el microscopio y observando “células claves” (células que recubren la vagina y están cubiertas con bacterias).

Una vez diagnosticadas con VB, las pacientes que son tratadas adecuadamente pueden esperar una tasa de curación cercana al 80 a 90 por ciento.

¿Cuáles son los tratamientos actuales para la VB?

Las directrices actuales de los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) recomiendan diferentes estándares de tratamiento para las mujeres embarazadas y no embarazadas con VB. (Al leer estas directrices, recuerde que las dosis de medicamentos varían. Tu médico te recetará lo que crea correcto en tu caso.

El tratamiento para mujeres embarazadas de alto riesgo con VB:

• La VB debe ser tratada con metronidazol oral (Flagyl) 250 mg, tres veces al día durante siete días. La terapia tópica no disminuye la tasa de complicaciones graves, tales como el parto prematuro y, por tanto no debe ser utilizada en pacientes de alto riesgo.

El tratamiento para las mujeres no embarazadas con VB:

• Metronidazol (Flagyl), 500 mg por vía oral dos veces al día durante 7 días.
• Clindamicina 2% en crema (crema vaginal Cleocin), 5 g intravaginal, antes de acostarse durante 7 días.
• Metronidazol 0,075% en gel (MetroGel Vaginal), 5 g intravaginal, una o dos veces al día durante 5 días.

Los tres tratamientos tienen tasas de curación similares. Los efectos secundarios son también similares, con la excepción del metronidazol por vía oral, que puede causar náuseas, vómitos, rubor y dolores de cabeza en presencia de alcohol. El metronidazol intravaginal tiene una frecuencia más baja de efectos secundarios gastrointestinales que el metronidazol por vía oral. Las formas tópicas de tratamiento son consideradas una terapia aceptable en mujeres embarazadas de bajo riesgo, por ejemplo, mujeres con infección sintomática que de otra manera no están en mayor riesgo de parto prematuro.

Dos regímenes alternativos también son aceptables:

• Metronidazol (Flagyl), 2 g por vía oral, en una dosis única (Hay pruebas de que la dosis única de 2 g tiene una tasa de curación ligeramente inferior, 69%, que el régimen de 7 días descrito anteriormente, con un 72%).
• Clindamicina (Cleocin), 300 mg por vía oral, dos veces al día durante 7 días (la clindamicina oral durante 7 días se asocia con más diarrea que el metronidazol oral).

Como se ha señalado, los ensayos clínicos han demostrado que el tratamiento de la vaginosis bacteriana en ciertas poblaciones de alto riesgo puede disminuir la incidencia de parto prematuro. La capacidad de la VB para provocar el parto prematuro en algunas mujeres, pero no en otras, sugiere que algunas mujeres son más susceptibles a sus efectos. Sin embargo, el conocimiento médico actual no le permite a los médicos identificar claramente quiénes tienen esta predisposición natural. Debido a que esta información no está disponible para las mujeres que tienen su primer bebé, es imposible determinar el riesgo o la necesidad de tratamiento en este grupo de pacientes. Por desgracia, la única manera para que las mujeres revelen su propio grado de susceptibilidad es por que experimentaron al menos un episodio de trabajo de parto prematuro.

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