Probablemente una de las frutas que más anuncian la llegada del clima frío y el otoño son las mandarinas, la naturaleza es tan perfecta que pone a nuestro alcance los alimentos y nutrientes específicos que el organismo necesita para hacer frente a cada temporada del año. En el caso de las mandarinas son el aliado perfecto para aportar las vitaminas y antioxidantes que el organismo precisa en los últimos meses del año.

Las mandarinas son frutos de un arbusto perteneciente a la familia de las Rutaceae, este tipo de árbol es conocido como mandarino y es originario de Indochina y los bosques del sur de China. De hecho las mandarinas han sido un importante emblema nacional en China y se cree que su nombre se debe al color de los trajes que vestían los mandarines (gobernantes de la antigua China), quienes tenían el privilegio de poder consumir este fruto.

Se asemejan a una naranja común, aunque se trata de una fruta más pequeña y con una cáscara más delgada que es fácil de pelar. Las variantes más populares son: Clementine, Tangor y Satsuma. 

Un inigualable poder nutricional:

Las mandarinas pertenecen a la familia de las frutas cítricas que son consideradas uno de los alimentos de mayor poder medicinal que existen. Su pulpa está formada por numerosas vesículas llenas de un jugo muy rico en nutrientes, en particular: vitamina C, betacarotenos, flavonoides y aceites esenciales. 

También se destacan por su riqueza en ácido fólico, tan sólo 100 gramos de mandarinas brindan el 40% de las necesidades diarias. Su contenido en folatos es un elemento muy importante en la producción de glóbulos rojos y blancos, la síntesis del material genético y clave en la formación de anticuerpos. 

Las mandarinas también son ricas en vitamina B1, B2 y B6. A la vez son portadoras de una valiosa riqueza en minerales entre los que se destaca el potasio, que es una sustancia importante para la transmisión y generación de los impulsos nerviosos y en la actividad muscular. En menor proporción también contienen calcio, magnesio, hierro, zinc y fósforo. 

Una de las más grandes cualidades de la composición de la mandarina se encuentra en su alto contenido en fibra, en particular pectina que se relaciona con grandes beneficios para el sistema digestivo y cardiovascular. 

Los beneficios medicinales de comer mandarinas:

1. Estimulan la inmunidad

El consumo habitual de mandarinas refuerza la inmunidad, es por ello que son parte importante de la medicina tradicional china y se asocian con grandes cualidades en la prevención de gripes y resfriados. Son un buen complemento antioxidante y estimulan las defensas, es por ello que se recomienda el consumo de 4 mandarinas pequeñas diarias.

2. Combaten la anemia

Una de las grandes cualidades de las mandarinas se debe a su alto contenido en vitamina C, que resulta clave para una correcta absorción del hierro que brindan otros alimentos. Intervienen de manera positiva en la producción de glóbulos rojos, es por ello que son un gran aliado en la dieta de personas con anemia y alguna deficiencia nutricional. 

3. Fortalecen al sistema cardiovascular

La mandarinas producen sinefrina una sustancia que tiene la peculiaridad de frenar la producción de colesterol en el cuerpo. A la vez su riqueza en potasio funciona como un grandioso diurético natural, también intervienen de manera positiva su contenido en fibra que elimina el colesterol malo “LDL” de la sangre y un flavonoide llamado hesperidina que protege las paredes de los vasos sanguíneos. Todos estos factores protegen al corazón y eliminan el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. 

4. Contra la presión arterial

Comer mandarinas ayuda a regular la presión arterial alta, una condición degenerativa conocida como hipertensión. Esto en gran parte se debe a su alto contenido en potasio que promueve el movimiento en el flujo sanguíneo a través de las arterias, también su efecto depurativo es de gran utilidad para eliminar el exceso de sodio en la sangre. 

5. Ayudan a perder peso

Al ser una importante fuente de fibra, las mandarinas benefician el funcionamiento digestivo, aceleran el tránsito intestinal y promueven la eliminación de desechos del cuerpo, son conocidas como un buen remedio natural para combatir el estreñimiento. También brindan una importante sensación de saciedad que se relaciona con una disminución del apetito, a la vez reducen la absorción de grasas y sustancias tóxicas.

6. Eliminan el exceso de ácido úrico

Gracias a su elevado contenido en agua, potasio y ácido cítrico producen un destacado efecto diurético que resulta de gran utilidad para eliminar los altos niveles de ácido úrico y sus sales. Esto es un aspecto que también alcaliniza la orina e inhibe la aparición de bacterias causantes de infecciones en vías urinarias. 

7. Buen aliado para la piel

El alto valor antioxidante de las mandarinas es uno de los mejores aliados para proteger a la piel de los daños causados por los rayos UV. A la vez protegen a la piel de los radicales libres, que se relacionan con signos de envejecimiento, arrugas, manchas y piel opaca.

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