Para muchos cubanos residente en Estados Unidos y otras personas que por años han deseado ir a la mayor de las Antillas, este viernes su deseo se hará realidad cuando se haga efectivo el levantamiento de las restricciones a los viajes y al comercio con Cuba que anunció recientemente el presidente Barack Obama.

El Departamento del Tesoro hizo el anuncio este jueves sobre la relajación a partir de mañana de las normas que regulan las exportaciones, viajes e intercambios de divisas con la isla.

Las modificaciones son parte del histórico anuncio de Obama para normalizar las relaciones diplomáticas tras más de medio siglo de embargo y relaciones de enemistad con el régimen castrista en Cuba.

El acuerdo, que hoy se concreta con las nuevas guías para negocios y viajeros entre Cuba y Estados Unidos, fue fruto de 18 meses de negociaciones secretas facilitadas por la mediación del papa Francisco y Canadá, y estaba pendiente de la liberación de 53 presos políticos en la isla.

Las medidas ejecutivas de la Administración Obama relajan las restricciones existentes para los viajes a la isla dentro de las doce categorías contempladas por la legislación estadounidense, pero no se necesita tener una licencia especial para viajar. Esta decisión facilitará visitas familiares, coberturas periodísticas, intercambios profesionales, educativos, religiosos, culturales y deportivos.

“Los viajeros autorizados podrán realizar transacciones con normalidad, incluidos los pagos de gastos cotidianos y la adquisición de bienes en Cuba para consumo personal” en la isla, informó el Departamento del Tesoro.

Los cambios permitirán utilizar tarjetas de crédito estadounidenses en Cuba, aumentará la cuantía de dinero que puede enviarse a la isla y por primera vez permitiría la venta de los demandados puros cubanos en Estados Unidos.

Los estadounidenses que viajen a la isla caribeña podrán también importar bienes hasta un valor de 400 dólares para uso personal, “incluyendo no más de 100 dólares de productos alcohólicos y de tabaco”.

El límite de envío de remesas aumentará de los 500 a los $2,000 y en algunos casos de proyectos humanitarios no habrá limitaciones.

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