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Estiman consultores no deben involucarse en campañas sucias

SANTO DOMINGO. Cuidándose de establecer, de entrada, las diferencias que existen entre lo que es campaña sucia y negativa, dos expertos en comunicación y consultoría política coinciden en el siguiente punto: “El que vaya a hacer una campaña sucia, si es el caso, debe ser lo suficientemente inteligente para que cuando el velo se caiga no quede en el centro del asunto”.

Ricardo Pérez Casado, presidente de la Academia para la Profesionalización de la Política (APP), entiende que es doblemente torpe el que patrocina una campaña sucia y, al final, cuando la misma es desmontada, las explicaciones que tiene que ofrecer lo colocan en el centro como el que debe ser investigado o el que debe dar explicaciones.

En la misma tesitura razona Mauricio De Vengoechea, consultor político y estratega en el manejo de situaciones de crisis de gobierno, cuando plantea que una campaña sucia puede tener efecto al principio, pero después se convierte en un boomerang.

De Vengoechea, quien también ha sido asesor de por lo menos catorce candidatos presidenciales en América Latina, y en la actualidad lo es de Leonel Fernández, opina que lo que está pasando hoy con Quirino es un cosa traída de los cabellos, y que terminará victimizando y favoreciendo al ex Presidente.

Y como prueba de lo que refiere, revela: “Lo primero que nos han dado las mediciones que hemos hecho en grupos focales, es que la gente ya siente que eso es un exceso”.

En lo que respecta a la diferenciación que hay entre campañas sucias, negativas y de ataque, De Vengoechea afirma que estas últimas, las de ataque, a veces son muy efectivas cuando hay unas elecciones muy cercanas, y se produce un ataque que baja a otro, lo que por lo general es de ayuda.

“Un ejemplo de campaña de ataque”, recuerda, “fue lo acontecido en la campaña electoral pasada por el error cometido por el candidato Hipólito Mejía con una declaración que acusaba a las domésticas de robar el filete para dárselo al novio”.

“Eso fue para nosotros una oportunidad para hacer una campaña de ataque con un error cometido por el propio candidato”, explicó.

Esas campañas funcionan, asegura, “lo que me parece inocuo, y que los consultores no deberían hacer, es el juego de las campañas sucias, e inventar cosas que no son ciertas”.

Pérez Casado concluye una conversación con ejecutivos de Diario Libre, en la que también estuvo Daniel Ivoskus, con una reflexión: “Las campañas sucias aquí entre los partidos hacen perder muchas energías, mucho tiempo, y es lo que al final distancia una parte del electorado del proceso político”.

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