5 muertos y 15 heridos en tiroteo en discoteca de Playa del Carmen

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El llamado BPM, un popular evento de música electrónica destinado a ser pura alegría se visitó de luto cuando se desató un tiroteo en el club Blue Parrot, en la popular población mexicana de Playa del Carmen. Según informó el diario El Universal el sangriento tiroteo surgió alrededor de las 2 de la madrugada de hoy, cuando la celebración estaba en su mejor momento.

Hay versiones encontradas en cuanto a si fue un sujeto o dos quienes desataron el terror. Lo que sí está confirmado es que hay 5 muertos y 15 heridos. Cuatro de los fallecidos eran hombres y una mujer.

Videos que algunos de los presentes tomaron con sus teléfonos móviles, ya se comenzaron a filtrar en las redes sociales.

Los organizadores del festival emitieron un comunicado expresando que sus oraciones y pensamientos están con los familiares de las víctimas y que están “conmovidos con el dolor de este acto de violencia sin sentido, y cooperando plenamente con la policía local y funcionarios del gobierno a medida que continúan su investigación”.

El fiscal del estado de Quintana Roo, Miguel Angel Pech Cen, descartó que el tiroteo haya sido un acto terrorista, toda vez que declaró que cuatro de  los fallecidos eran parte del personal de seguridad del evento.

En conferencia de prensa Pech Cen dio a conocer más detalles sobre los fallecidos: dos eran canadienses, un italiano y otro colombiano, todos ellos, murieron al tratar de detener el ataque del agresor. Mientras que la mujer murió víctima de la  estampida que se desató. También informó que están en contacto con las respectivas embajadas para repatriar sus restos.

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Abogado dominicano otra de las víctimas de la masacre en Orlando

Gerardo Ortiz Jiménez, de 25 años, graduado de abogado en Puerto Rico

Gerardo Ortiz Jiménez, de 25 años, graduado de abogado en Puerto Rico

NUEVA YORK. Gerardo Ortiz Jiménez, de 25 años, graduado de abogado en Puerto Rico, es otro dominicano identificado entre los 49 muertos de la discoteca “Pulse” de Orlando (Florida) la madrugada del pasado domingo.

Hasta el momento se han identificado a cuatro dominicanos dentro de las víctimas mortales. Los otros tres son Oscar Aracena Montero, de 26 años; Juan Ramón Guerrero, de 22; y Anthony Luis Laureano Disla, de 25 años.

Ortiz Jiménez, quien aspiraba a convertirse en un stripper profesional, se graduó en Derecho en la Universidad del Este en Carolina, Puerto Rico, pero no ejerció. Emigró en la adolescencia a esa isla, de donde se trasladó a Lancaster (Pensilvania), recibiéndose de bachiller en la escuela secundaria JP McMcakey de esa ciudad en 2010.

Voló el viernes, dos días antes de la masacre, de Puerto Rico a Miami para asistir a un concierto de la cantante Selena Gómez en el Amway Center, de quien era fanático, según las fotos que difundió en sus páginas de Facebook e Instagram y decidió ir a la “Noche Latina” en la discoteca Pulse, donde Omar S. Mateen ejecutó a 49 víctimas, incluido a él.

Su amigo, Kevin Ortiz, lo describe en su espacio social como “un hombre humilde que siempre estaba preocupado por mantenerse en forma y trabajando para cumplir su sueño de bailarín”.

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Gerard Piqué se emborracha en discoteca sin Shakira

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Gerard Piqué ha estado desde el fin de semana en el ojo del huracán, primero por la rechifla que se llevó en un estadio, y luego por su presencia en una discoteca, donde se aprecia que se pasó de copas.

El delantero del Barcelona y novio de Shakira fue abucheado durante uno de los partidos amistosos de la selección Española. La afición está molesta por sus palabras de desprecio hacia el Real Madrid, por lo que fue abucheado durante los partidos en la capital española.

Para relajarse, Piqué y unos amigos asistieron a una discoteca, pero al darse cuenta que lo estaban grabando se retiró del lugar, y testigos afirman que el jugador estaba completamente borracho.

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Discoteca en un vagón en metro de NY se volvió viral (Video)

La noticia corrió como la pólvora en las redes sociales y cientos de miles ya lo han visto en YouTube. Le llamaron el DJ Dance Party on the NYC Subway. Me llamó mucho la atención porque creó una nueva perspectiva de lo que tenemos que vivir día día en el metro.

Es que no hacemos nada más que bajar las escaleras del subterráneo y tenemos que convivir con algunas ratitas que, aunque no molestan, nos incomodan. O con el desorden de gente caminando, como si lo último que importara en esta vida es llegar a nuestro destino, sin fijar mirada en los detalles.

Así es como muchos neoyorquinos describimos el suburbano de la ciudad más famosa del mundo que, con más de 656 millas de vías es el más grande del mundo. Pero no todo es malo, no. Como todo en la vida, también hay que admitir sus cositas buenas, como su capacidad para llegar a muchos rincones de la Gran Manzana. Por si no lo sabías, llega a más de 450 estaciones. Hasta el lugar más recóndito de esta bendita ciudad está en ese mapa que ya me costó a mí aprendérmelo cuando llegué aquí. ¿Y qué me dicen de su servicio de 24 horas non-stop?, una auténtica maravilla. ¿Y la frecuencia? De 2 a 5 minutos en hora punto. Así es fácil llegar a todos los “appointments” que tengas. No tienes excusa.

Pero lo que de verdad me molesta, me llama la atención, me incomoda y hasta me entristece del metro no es el metro en sí, son las caras largas de muchos de los que viajan (no me incluyo) en él todos los días. Siento como si anduviera en un lugar, con su entramado de calles subterráneas, sus nombres de calles y sus señales, que más bien despistan, en el que en vez de encontrarme con personas parece que fueran zombis, con un rumbo y un guión en su cabeza del que no pueden salirse: a las 8 en punto en el trabajo, a las 7:30 en la guardería, a las 11- no más tardar- reunión importante de la empresa… Siguiendo las reglas, normas y costumbres de todos los días, perdiendo la noción del tiempo, sin saber si hoy es lunes o miércoles.

Observo que las miradas perdidas e, incluso desalentadas, se entremezclan con el chillido de los trenes que, ante el temor de, ¡Dios mío!, no llegar a la hora, aceleran su paso cual montaña rusa. Esto me recuerda que muchas veces siento pánico, horror y miedo cuando viajo en él. Nadie habla con nadie. Nadie mira a nadie. Es más, evitan el contacto visual. ¿Es que les da vergüenza? ¿Qué comportamiento humano es ése? Quizás un turista despistado alza la voz en ese silencio sepulcral (sólo roto por los chillidos del tren) y pregunta, mapa en mano, cómo llegar a Times Square, al Metropolitan o a saber. No nos importa quién va al lado, no nos importa si alguien necesita ayuda, sólo llegar a nuestro destino antes de la hora prevista.

Y de repente sucede el milagro. El metro deja de ser un lugar oscuro, sucio y frío para ser el lugar donde puede suceder hasta lo inimaginable. Sí, yo le llamo milagro porque se rompe con la monotonía, las caras largas dibujan sonrisas, ya no se escucha el ruido monótono del vaivén de los coches, e incluso observas que la gente es feliz con eso: con música. Una idea brillante y genial que hace levantarse a todo el mundo de su asiento, disfrutar y sentir que no son zombies sino personas con identidad propia.

La idea es muy sencilla: un vagón cualquiera del suburbano que se convierte en discoteca y pista de baile improvisadas con un propósito muy claro: “Today we dance!”. Además, un par de luces de discoteca que se mueven al ritmo endiablado de la ciudad más cosmopolita del mundo, un DJ (¡DJ Dance Party, no olvidemos su nombre!) que hace las delicias de los asistentes/viajeros que escuchan su sesión con incredulidad y sorpresa, unos que entran y se sorprenden, otros que salen de muy buena onda, el público que enloquece desde afuera, y el maestro de ceremonias que anima a todo los viajeros a que por un momento se olviden de los problemas, preocupaciones, responsabilidades, agendas, reuniones y se suelten la melena, y muevan su cuerpo, su espíritu, sus ideas y todo lo que necesiten para “dance” y sentirse “alive” en Nueva York.

En este milagro no importa la edad, la condición, la raza, la vestimenta, dónde vayas, dónde tienes que ir, ahora es el momento de “dance”.  Quizás tu viaje sólo dure 5, 10 ó 15 minutos, pero durante ese tiempo, estoy seguro de ello, has sentido que tu vida ha cambiado, quizás hasta le has dado un impulso a una idea, a una intención o, qué se yo, te has parado a pensar: “La vida es bella”, incluso en la caótica Ciudad de Nueva York. ¡Ah! No olvides saltar al ritmo de la música que inevitablemente entra por tus orejas.

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Le rechazan la tarjeta de crédito a Lindsay Lohan en una discoteca de los Hamptons

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Lindsay Lohan pasó un mal rato cuando su tarjeta de crédito fue supestamente rechazada cuando fue a pagar la cuenta en una discoteca de la zona de los Hamptons, cerca de Nueva York, el sábado pasado.

Según The New York Post, la actriz estadounidense famosa por sus problemas con las drogas y el alcohol intentó pagar la cuenta de $2,500 de la mesa que compartía con amigos y otros conocidos en la discoteca 1Oak de Southampton, pero la tarjeta no pasó por esa cantidad.

Lohan, quien actuará próximamente en Londres en la obra Speed the Plow de David Mamet, supuestamente se mostró desesperada al ver que su tarjeta era rechazada. Al final, sus amigos y otras personas del grupo tuvieron que aportar dinero de sus bolsillos.

Fuente: Peopleenespañol