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Todos tus intentos por frenar la caída del cabello son fallidos? Es muy probable que ya te hayas aplicado diversos tratamientos con este fin y no hayas conseguido los resultados esperados.

El aceite de ajo es un ingrediente natural que últimamente está ganando importancia entre el catálogo de remedios contra la caída, ya que ha demostrado ser muy efectivo en muchos tipos de cabello y lo mejor es que sus resultados son notorios en cuestión de días.

Es cierto que el ajo no tiene un olor muy agradable. Sin embargo, desde la antigüedad se han valorado muchas de sus propiedades medicinales, tanto para el organismo interno, como para todo lo que tiene que ver con el exterior.

Por esta razón no resulta para nada extraño que también se haya puesto a prueba en la salud capilar y haya dado resultados increíbles.

¿Por qué utilizar aceite de ajo contra la caída del pelo?

El ajo es una hortaliza con múltiples usos en el hogar, en especial en todo lo que tiene que ver con la gastronomía.

No obstante, más allá de aportar sabor como condimento, también tiene fuertes propiedades antibacterianas y medicinales que pueden ser aprovechadas en muchos tratamientos de prevención y cura.

El uso de aceite de ajo sobre el cabello resulta idóneo para mejorar la salud capilar en general, ya que ayuda a curar las infecciones y hongos que se propongan por el cuero cabelludo y que influyen en el debilitamiento del pelo.

Pero, además de lo mencionado, la utilización regular de este ingrediente es buena porque:

Ayuda a mejorar la salud del cabello y del cuero cabelludo.
Alivia la picazón y ardor del cuero cabelludo.
Evita el adelgazamiento del cabello.
Repara el pelo dañado.
Fortalece las raíces del pelo.
Estimula el crecimiento de cabello nuevo.

Propiedades antibacterianas del ajo

Las propiedades antibacterianas se han comparado con las de otros antibióticos convencionales y otros productos naturales más costosos.

Por esta razón su aplicación sobre el cuero cabelludo puede disminuir las bacterias e infecciones que generan comezón y daño capilar, estimulando el crecimiento natural del pelo.

El uso regular de este aceite también es bueno para activar la circulación sanguínea de esta parte del cuerpo y de este modo aumentar el estímulo sobre los folículos pilosos.

Receta del aceite de ajo

La preparación de aceite de ajo es bastante sencilla y no requiere de mucho tiempo. Al utilizar aceite de oliva como ingrediente secundario, resulta un buen remedio para aquellos que luchan con frecuencia contra la resequedad.

Esta preparación nutre el cabello dañado, repara su estructura y lo deja con un brillo notable que lo hace lucir extraordinario. ¿Te gusta la idea? ¡Manos a la obra!

Ingredientes

2 Fuentes de ajo

8 cucharadas de aceite de oliva extra virgen.

Preparación

En una olla o sartén grande, añade los dientes de ajo previamente pelados e incorpora el aceite de oliva hasta que los cubra por completo.
A fuego muy bajo, deja que se caliente unos minutos, hasta que empieces a sentir el olor del aceite, y entonces retíralo del fuego.
Cuando ya haya reposado y se haya enfriado el remedio, viértelo en un frasco hermético y déjalo en un lugar oscuro como mínimo 24 horas.
Este aceite puede durar hasta un mes sin refrigerar y hasta dos si se conserva dentro de la nevera.

Modo de aplicación

Si te preocupa el olor pero deseas aprovechar este tratamiento, te aconsejamos hacerlo en horas de la noche, antes de ir a dormir.

Toma un poco de aceite con la mano y aplícalo con un suave masaje por todo el pelo y cuero cabelludo.
Cúbrelo con un gorro de ducha o toalla y, a la mañana siguiente, lava el cabello con tu champú habitual.

Si prefieres hacerlo antes de ir a dormir, aplícalo temprano, ya que tendrás que dejar pasar como mínimo 2 horas para que actúe bien sobre el cabello.

Para notar los resultados en cuestión de días es importante que emplees este remedio como mínimo 3 veces por semana. Sin embargo, si notas que tu pelo empieza a lucir grasoso, disminuye su uso a solo 1 o 2 veces por semana.

Recuerda que para un cabello fuerte y saludable debes complementar todo tipo de terapia con una alimentación balanceada, ejercicio y mayor consumo de agua.

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