El ajo es un ingrediente que se ha relacionado con múltiples beneficios a la salud y con la pérdida de peso. A lo largo del tiempo este bulbo se ha utilizado para prevenir enfermedades cardiovasculares, combatir infecciones y tratar heridas.

La alicina que producen los ajos y que al transformarse en disulfuro de alilo les da su característico olor, está relacionada con sus efectos medicinales, entre ellos una potente actividad antibacteriana según revelan investigaciones.

Por qué el ajo puede ayudar a perder peso

El ajo puede ayudar a aumentar la quema de grasa. 

Un estudio publicado en The Journal of Nutrition muestra en pruebas con animales que el ajo en la dieta redujo con éxito el peso corporal y la masa en ejemplares con obesidad inducida por una dieta alta en grasas.

Los resultados de la investigación sugieren que los efectos antiobesidad del ajo responden en una parte a:

La activación de AMPK (un regulador del metabolismo celular), aumento de la termogénesis y disminución de la expresión de múltiples genes involucrados en la adipogénesis.

En un estudio en mujeres que consumieron ajo envejecido durante 12 semanas redujeron su masa corporal, el colesterol “malo” (LDL) y otros factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Por sí solo comer ajos no te hará perder peso, pero es una buena adición dentro de una dieta equilibrada y tu plan de pérdida de peso.

Recomendación al cocinar con ajo

Una buena carácterística del ajo es que es muy fácil integrar a tu dieta diaria y aumentar el sabor a tu comida.

Recomendación importanteUsa el ajo recién machacado o picado para obtener los mayores beneficios para la salud.

Estudios señalan que picar o triturar dientes de ajo frescos libera más alicina que usar los dientes enteros. Sin embargo no debes dejar los ajos picados esperar mucho tiempo, ya que el ajo picado o triturado puede perder sus niveles de alicina rápidamente.

También evita que tu ajo se queme.

Desayuno. Úsalo al cocinar tus huevos revueltos o tortillas.

Almuerzo y cena. Agrega ajo picado a tu proteína mientras se cocina. También es delicioso con arroz integral y para añadir a tus verduras liberando todo su sabor.

Recetas con ajo

Aderezo para ensaladas

Prepara un aderezo para ensaladas mezclando aceite de oliva, vinagre balsámico y hierbas secas. Mezcla ajo recién picado y miel pura para ayudar a equilibrar la acidez y agregar más nutrición.

Ajo crudo y miel

Tritura los dientes 2-3 dientes de ajo pelados y luego mezclarlos con miel. Deja que la mezcla repose durante 10-15 minutos y luego consume la mezcla. Esta mezcla es usada por la medicina tradicional para favorecer la inmunidad y reducir el riesgo de resfriado y tos estacionales.

Té de ajo, jengibre y limón

Muele o machaca de uno a dos dientes de ajo y un pequeño trozo de jengibre. Hierve dos vasos de agua y agrega la pasta de ajo y jengibre; cubre y deja hervir a fuego lento durante 5 minutos. Apaga el fuego, deja reposar durante 10 minutos, cuela y agrega jugo de limón. Esta mezcla es recurrida para mejorar la digestión.

Ajo con jugo de limón

Agrega una cucharada de jugo de limón y 1-2 piezas de dientes de ajo machacados a un vaso de agua tibia, mezcla y bebe. Esta combinación es conocida por la medicina alternativa para estimular la pérdida de peso y aportar antioxidantes para prevenir el daño de los radicales libres.

Para saber más

El ajo de usaba como energizante en la alimentación de los obreros que construyeron las pirámides de Egipto. Una vez que faltó el ajo, alrededor del año 3500 a.C., los obreros se negaron a trabajar, dando lugar a la primera huelga que se conoce.

En Grecia los atletas comían ajo antes de la competición para coger fuerzas, y después de ella para reponerse.

También los romanos recomendaban su uso como antiparasitario.

En época colonial fue introducido en África y América y durante la Primera Guerra Mundial se utilizó en la desinfección de las heridas, cuando faltaron los antisépticos convencionales, según publica la Federación Española de la Nutrición.

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