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A medida que las primarias se acercan cada vez más, los candidatos sienten la presión de destacarse y demostrar su viabilidad electoral.

Cada candidato entró con distintos objetivos en mente. Jeb Bush necesitaba un desempeño que cambiara las reglas del juego. Marco Rubio y Ted Cruz querían mantener su impulso. Y Rand Paul quería ser parte de la acción.

Así es cómo les fue:

Marco Rubio

(Crédito: Scott Olson/Getty Images)

Una vez más, Rubio fue el maestro del debate… fue acertado en todo y ni una sola vez pareció ceder ante la presión.

El senador de Florida hábilmente incluyó su biografía personal como el hijo de padres inmigrantes en sus respuestas a casi todas las preguntas.

También mostró sus dotes en cuanto a la política exterior y aprovechó la oportunidad para establecer un contraste entre sí mismo y los puntos de vista menos convencionales y no intervencionistas de su oponente, el senador por Kentucky Rand Paul.

“Sé que Rand es un aislacionista comprometido”, expresó Rubio, antes de ofrecer una refutación con destreza al cuestionamiento de Paul sobre cómo gastar miles de millones en el ejército de Estados Unidos era conservador.

“Ni siquiera podemos tener una economía si no estamos seguros”, argumentó Rubio. “Sí, creo que el mundo… no creo, sé que el mundo es un lugar más seguro y mejor cuando Estados Unidos es la potencia militar más fuerte del mundo”.

Como ocurrió con la mayoría de las respuestas de Rubio, el público rugió en señal de aprobación.

Mientras Ben Carson sí tuvo que responder a una pregunta sobre la controversia que ha girado en torno a su campaña en la última semana, Rubio no tuvo que abordar las tensas preguntas sobre sus finanzas, en especial el uso que le dio a una tarjeta de crédito del Partido Republicano para sus gastos personales.

Ted Cruz

(Crédito: Scott Olson/Getty Images)

El senador por Texas tuvo otro clásico desempeño de Cruz el martes por la noche, uno que podría servir para fomentar aún más su firme ascenso en las encuestas, al igual que el creciente coro de expertos que lo consideran como la eventual alternativa conservadora a cualquier candidato del ‘establishment’ que surja en una contienda de dos o tres personas.

El conservador activista atacó a los críticos que dicen que su posición de línea dura sobre la inmigración ilegal es “anti inmigrantes”, y lo calificó de ser “ofensivo”; se mantuvo en un terreno medio mientras Rubio y Paul argumentaban por grados opuestos de la intervención estadounidense en conflictos de Oriente Medio; además, se expresó de acuerdo a su base al criticar a los republicanos moderados del ‘establishment’.

“Los demócratas se ríen… porque si los republicanos se unen a los demócratas como el partido de la amnistía, vamos a perder”, dijo Cruz.

Cruz tuvo un inconveniente parecido a un momento memorable en un debate de 2011 cuando a Rick Perry se le olvidó el nombre de la tercera agencia que eliminaría. Cruz, con la intención de nombrar a cinco agencias federales que suprimiría, nombró solo a cuatro; mencionó dos veces al Departamento de Comercio, y dejó fuera de su lista al Departamento de Educación.

Ber Carson

(Crédito: Mark Wilson/Getty Images)

El neurocirujano retirado siguió haciendo lo que ha funcionado, al ofrecerle a los partidarios más muestras del mismo comportamiento reservado y apacible que lo ha llevado a superar a Trump.

El momento más notable de Carson fue uno que seguramente agradará a sus partidarios, quienes han estado devorando la forma en la que ha reprendido a los medios convencionales en el transcurso de más de una semana por las preguntas acerca de elementos cruciales de su biografía inspiradora.

“Muchas gracias por no preguntarme qué fue lo que dije en décimo grado”, dijo Carson, lo que causó risa, cuando el moderador Neil Cavuto le preguntó acerca del impacto del escrutinio de los medios sobre su campaña.

“Deberíamos someter a investigación a todos los candidatos. Yo no tengo problema con ser investigado. Lo que sí es un problema para mí es que me mientan y luego hablen de eso como si fuera la verdad”, proclamó Carson. “Las personas que me conocen saben que soy una persona honesta”.

Su declaración de cierre también fue un cambio memorable respecto al desarrollo enérgico de la noche, y se produjo después de que Rubio y Cruz pregonaran los sitios web de su campaña. Carson suavemente demostró por qué se está conectando con las personas en su campaña.

“En las dos horas que ha durado este debate, cinco personas han muerto por causa de las drogas, 100 millones de dólares han sido agregados a nuestra deuda nacional, 200 bebés han sido asesinados por personas que practican el aborto y dos veteranos se han quitado la vida a causa de la desesperanza”. “Esta es una narrativa que podemos cambiar, no nosotros los demócratas, no nosotros los republicanos, sino las personas de Estados Unidos, porque esta nación tiene algo especial. Debemos aceptarla, sentirnos orgullosos de ella y nunca soltarla por el bien de la corrección política”.

Jeb Bush

(Crédito: Scott Olson/Getty Images)

El exgobernador de Florida mejoró, pero aún se vio eclipsado por la competencia.

Después de su desempeño en el debate del mes pasado que fue ampliamente criticado, Bush se puso a trabajar. Contrató a un experto en medios, se volvió más intenso en su campaña e intentó darle un reinicio a su campaña en problemas con un nuevo eslogan: Jeb puede arreglarlo.

¿La conclusión? Jeb puede arreglarlo (más o menos).

Bush insistió en tener más tiempo para hablar, trasladó sus argumentos de manera más clara y concisa y —quizá lo más importante— no inició una pelea que no iba a ganar (en contra de Rubio).

Pero aun así se vio incómodo en algunos momentos y dejó de insistir con demasiada facilidad donde otros candidatos habrían ejercido más presión, lo que se sumó a la impresión de que él carece del ímpetu para liderar a su partido hacia las elecciones generales. Y debido a que varios candidatos —principalmente Rubio— se destacaron del grupo con desempeños excepcionalmente fuertes, el desempeño ligeramente arriba del promedio de Bush simplemente no califica en la misma categoría.

Los dos mejores momentos de Bush se produjeron cuando confrontó a Trump. Bush interrumpió a Trump cuando él sugirió que Estados Unidos debería dejar de ser el policía del mundo, y dijo que el multimillonario está “absolutamente equivocado al respecto”.

Y respecto al plan de Trump de deportar a aproximadamente 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos, Bush dijo que “simplemente no es posible y no concuerda con los valores estadounidenses”, lo que generó más aplausos.

Donald Trump

(Crédito: Darren McCollester/Getty Images)

Como ocurrió en el último debate, Trump una vez más demostró que puede ser un hombre en su campaña en medio de una multitud de fervientes partidarios, y otro cuando debate sobre un rango de temas ante una audiencia nacional.

El tono de Trump fue calculado y su mensaje en gran medida estuvo centrado en la política. Incluso cuando enfrentó intensas críticas y contragolpes por parte de sus candidatos rivales —en particular el gobernador de Ohio, John Kasich, el exgobernador de Florida Jeb Bush y Carly Fiorina— Trump no se lo tomó personal. Él desafió sus opiniones y permaneció firme en su mensaje: sí, el gobierno federal debería deportar a todos los inmigrantes indocumentados y construir un muro, insistió; no, Estados Unidos no debería ser el policía del mundo.

Y aunque se mantuvo fiel al estilo que debutó inicialmente en el debate de CNBC, Trump incluso pareció mostrar una mejoría, al dar respuestas más largas y más a profundidad a las preguntas sobre todos los temas, desde la economía hasta la política exterior.

Sin embargo, parte de la personalidad de Trump salió a relucir. Cuando Carly Fiorina trató de pronunciarse, él dijo “¿Por qué sigue interrumpiéndolos a todos?” La audiencia no estuvo contenta con esto y lo abucheó.

Carly Fiorina

(Crédito: Joshua LOTT/AFP/Getty Images)

Ella está de vuelta.

La ex directora ejecutiva que fue parte de la lista Fortune 500 recuperó su lugar como una de las participantes más efectivas y directas del debate; esta es una calidad que la impulsó al escenario del debate principal después de un desempeño destacado en el primer debate del ciclo.

Fiorina hizo uso de sus fortalezas como ejecutiva de negocios, de su estatus como persona externa y mostró el dominio que tiene de los temas más importantes de la política exterior que Estados Unidos enfrenta.

Su estrategia firme produjo resultados cuando se llevó el momento más impresionante de la noche al involucrarse en una discusión sobre la política exterior entre Trump y Bush; se sumó a las críticas de Bush contra el desenvuelto favorito antes de presentar sus propias credenciales para ocupar el puesto de comandante en jefe.

Al hablar de un país a otro en Oriente Medio luego de establecer los pasos específicos que tomaría para reafirmar la posición de Estados Unidos de cara a la agresión por parte de Rusia, Fiorina quedó sin aliento, con el tiempo, pero tuvo mucho éxito.

Sin embargo, existe una acotación importante: los fuertes desempeños que ha tenido en los debates no brindaron resultados sustanciales porque ella no pudo sacarle provecho a sus ventajas en las encuestas. Tendrá que tener una estrategia lista esta vez.

John Kasich

Una serie de interrupciones constantes.

El gobernador de Ohio no perdió ninguna oportunidad de presionar a sus oponentes y a los moderadores a fin de tener más tiempo para hablar.

Mientras Trump defendía su plan para deportar a todos los inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos, Kasich trató de incluir sus comentarios.

“María, ¿podemos hacer comentarios al respecto? ¿Podemos hacer comentarios al respecto?”, le preguntó a la moderadora en una de las pocas ocasiones en las que en realidad pidió permiso —y se lo concedieron— para agregar sus comentarios.

Pero esta es una estrategia que Kasich ha implementado en debates anteriores —competir contra Trump y aprovechar cada oportunidad— sin ganar ningún movimiento positivo en las encuestas luego del último debate.

(Crédito: MANDEL NGAN/AFP/Getty Images)

Rand Paul

Rand Paul finalmente presenta sus argumentos.

El senador por Kentucky con fuertes inclinaciones libertarias se presentó en el debate republicano del martes en la noche e hizo uso de una apasionada defensa de sus opiniones de la política exterior, al desafiar los instintos de línea dura del Partido Republicano y de la mayoría de los otros aspirantes.

Paul no ha brillado en los debates anteriores, pero una discusión relativamente prolongada con Rubio, quien va en ascenso, le dio a Paul el tiempo que necesitaba para hablar y hacerse ver a fin de trasladar su argumento.

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